Noticias:

Carta abierta a los decanos de la sede de Bogotá

Respuesta a la carta de los decanos de la sede de Bogotá del día 25 de Agosto de 2004-09-02


Por Efraín Barbosa

 

Señores decanos:

1) Las directivas de la Universidad Nacional ni son legítimas ni están comprometidas con un proyecto de Universidad que responda a las necesidades de grandes sectores sociales. Tampoco es cierto que lo hagan en condiciones que correspondan a estándares internacionales reconocidos. Las reformas neoliberales benefician a un sector privilegiado económicamente. A la larga, como algunos de Ustedes lo saben, lo que se busca es transferir los fondos públicos a las entidades privadas. Por eso Ustedes quieren, que todo lo que se haga en la Universidad sea rentable, y lo que no sea rentable, que no se haga. Es triste ver que ya en la Universidad Nacional aparecen términos mercantilistas como "valor de la inversión" en lugar de costo del curso.

La reforma del Estatuto de Personal docente tal como la proponen Ustedes aleja a la Universidad de todos los estándares internacionales. Las reformas que proponen con la introducción del sistema de créditos de los "Colleges" americanos o ingleses, donde un estudiante puede obtener títulos mediante una acumulación de créditos en materias sencillas en las cuales se estudian temas totalmente distintos de los que se mencionan en títulos o grados universitarios que se les otorgan, es algo que evidentemente nos alejará también de los estándares internacionales más altos que ya de sobra hemos logrado.

¿Se limita el mundo de la ciencia y la cultura al ámbito geográfico pequeño de las islas británicas y los Estados Unidos de América? ¿Tenemos que copiar irremediablemente todas las formas y costumbres de unos pueblos específicos?

Otras formas de Cultura tan avanzadas --o mucho más avanzadas eventualmente-- no se pueden desconocer, y eso lo están haciendo ustedes flagrantemente con sus propuestas de reforma. Nuestra idiosincrasia, nuestros valores, nuestras costumbres, nuestras necesidades locales, nuestros deseos, nuestra visión del mundo, etc. también deben ser tenidas en cuenta. Los funcionarios del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, quienes son los verdaderos gestores de las reformas que Ustedes proponen, de buena o de mala fe desconocen todos nuestros genuinos intereses.

A pesar de lo anterior, rechazamos enérgicamente cualquier acto que atente contra la integridad física del Dr. Marco Palacios, agente de las fuerzas políticas neoliberales que pretenden la privatización de la Universidad estatal colombiana. Todos los actos de violencia, vengan de donde vengan y también sin importar contra quien se ejecuten son condenables. La violencia física lo único que puede generar es más violencia.

2) Por otra parte las tres acepciones principales de moral:

1. adj. Perteneciente o relativo a las acciones o caracteres de las personas, desde el punto de vista de la bondad o malicia.

2. adj. Que no pertenece al campo de los sentidos, por ser de la apreciación del entendimiento o de la conciencia. Prueba, certidumbre moral.

3. adj. Que no concierne al orden jurídico, sino al fuero interno o al respeto humano. Aunque el pago no era exigible, tenía obligación moral de hacerlo.

Si se acepta la definición de moral del diccionario más reconocido de la lengua española, no podemos acompañarlos en la defensa de la integridad moral del Dr. Marco Palacios. Somos cada uno de nosotros quienes con nuestras actuaciones y nuestro debido comportamiento defendemos nuestra integridad moral.

Cualquier crítica verbal --por ofensivas que sean las palabras que se utilicen para realizarla-- no hace ninguna mella a la integridad moral de nadie; cada individuo es quien afecta positiva o negativamente su integridad   moral a través de la bondad o malicia de sus actos. La moral es algo que no pertenece al campo de los sentidos y por tanto no puede ser afectada por otros, y ni siquiera concierne al orden jurídico sino al fuero interno. Se alega que se nombró al Dr. Palacios como rector de acuerdo a normas legales vigentes, pero su obligación moral era la de no aceptar dicho nombramiento a todas luces ilícito, aunque tenga muchos visos de legalidad.

Es el programa de gestión rectoral en contra de los intereses de la mayoría de quienes aspiran a adelantar sus estudios en la Universidad Nacional el causante de la pérdida de la integridad moral del Dr. Marco Palacios.


Edición Diez - Octubre de 2004