Debates:

 

Liderazgo incierto en investigación

Por: Carlos Cortés Amador
Profesor Universidad Nacional de Colombia
Sede Bogotá

EL PRESENTE

EL desempeño de la educación colombiana es desalentador a nivel internacional, como leemos periódicamente en los medios de comunicación masiva, aunque últimamente se han producido noticias positivas para la educación pública [1]. A finales del año pasado se conoció el resultado de una clasificación internacional de universidades, según estudio realizado por la “Shanghai Jiao Tong University” [2] . De regiones diferentes a América Latina, las mejores universidades del mundo son las siguientes: 1. Singapur (3er decil) 2. Taiwan, Corea del Sur (4º decil). 6. Tsing Hua (China) (5º decil). 7. Hong Kong, Hong Kong Tech, Indian Inst. of Sc. (India), Cape Town (Sudáfrica), Yonsei (Corea del Sur) (6º decil). En la lista aparecieron 7 universidades del río Bravo hacia abajo:

1 y 2. UNAM (México) y Sao Paulo

150-200

(4º decil)

3 y 4. Buenos Aires y Rio de Janeiro

300-350

(7º decil)

5. Campinas (Brasil)

350-400

(8º decil)

6 y 7. U. de Chile y U. Paulista (Brasil)

401-450

(9º decil)

En esta región, sus macrouniversidades cuentan con un buen número de profesores titulares, pero no será fácil mejorar su ranking ya que ellos o no realizan investigación o lo hacen en áreas que no son del interés de los países avanzados y, por lo tanto les es muy difícil publicar, o ser citados, en revistas indexadas; además la enorme inversión para lograr un premio Nóbel hace casi imposible que alguien de latinoamericana obtenga esa distinción en las áreas de las ciencias, la Economía o la Medicina.

Es de anotar, de otro lado, que este trabajo de clasificación ha recibido algunas críticas por la desventaja en que se encuentran las universidades de “rango estrecho” o sea aquellas que cuentan sólo con humanidades, ciencias sociales o áreas técnicas, por lo que parece oportuno buscar criterios especiales en esas áreas. Aunque destacamos que el esfuerzo realizado fue enorme, sin embargo es posible ajustar y mejorar criterios para tener el mapa completo de las mejores universidades a nivel internacional.

Los resultados del estudio citado nos llevan a formular dos preguntas: ¿Por qué ninguna universidad colombiana está entre las mejores del mundo? ¿Podrá estar alguna universidad colombiana en un futuro ranking?

Ninguna universidad colombiana está entre las mejores del mundo debido a causas socioculturales, históricas y políticas, pero en este artículo sólo nos referiremos a los siguientes factores: 1. El poco apoyo del gobierno y del sector privado, que se refleja en la falta de presupuesto para la investigación. 2. El tiempo de dedicación y calidad de los docentes. 3. La situación de la investigación colombiana.

En cuanto al primer factor, lo dedicado a la investigación en Colombia apenas si es del 0,5% del PIB, lo que está muy lejos del 2% recomendado por entidades internacionales como la Unesco - las universidades que aparecieron en la clasificación tienen una financiación bastante mayor que el resto de universidades de esta región -. De otra parte, apenas en las últimas décadas de apertura a ultranza, el sector privado comienza a entender la importancia de la ciencia y la tecnología, pero el atraso del aparato productivo colombiano, parece haberse ampliado en muchos sectores. La situación es peor si nos comparamos con los países de plena industrialización. Algunos datos ejemplificarán lo que queremos decir:

Mientras 31 universidades públicas colombianas recibieron alrededor de 140 mil millones de pesos para la investigación este año, una sóla universidad americana, que no está entre las diez primeras del ranking, recibió alrededor de 1.000 millones de dólares. Por no mencionar que Harvard, la primera de la lista, este año tiene un presupuesto de 2.400 millones de dólares para investigación; en tanto Colciencias en el 2004, para apoyo a los grupos de investigación tiene pírricos 50 mil millones de pesos.

El segundo factor es el tiempo de dedicación de los docentes. Las exigencias académicas del mundo actual exigen que se contraten profesores con estudios de posgrado, preferiblemente con título de doctorado; sin embargo en áreas tan importantes como Medicina, Derecho y la mayoría de los programas de Artes es muy baja la probabilidad de encontrar profesionales con título de PhD en el país y lo que prima es el empleo parcial de los profesores en la mayoría de las universidades colombianas. Las excepciones confirman la regla: los profesores de tiempo completo están en las universidades públicas y en algunas universidades privadas, de las cuales un buen ejemplo es la Universidad de los Andes - los estudiantes de este pequeño grupo de universidades son los que tienen los mejores puntajes en los ECAES -.

El tercer factor, realmente, es una consecuencia de los dos anteriores. En la desaparecida revista Trans número dos de la Universidad Nacional, Sede Bogotá, presentábamos algunos de los indicadores que muestran la situación de la investigación en el país. Entre otros indicadores están: el bajo número de investigadores por millón de habitantes, la carencia crónica de patentes nacionales, el reducido número de publicaciones en revistas internacionales, pero sobre todo encontramos muy poco impacto social de la ciencia y la tecnología en la población colombiana (pertinencia de la investigación).

Ahora trataremos de responder al segundo interrogante: ¿Podrá alguna universidad colombiana estar entre las mejores 500 en el futuro? Pensamos que un pequeñísimo grupo de universidades colombianas podría estar en esa lista, pero será necesario que el gobierno defina políticas, estrategias y presupuestos para que sea posible un trabajo académico serio en los próximos años. Salvo esas pocas universidades, las demás no podrán romper el círculo vicioso de la educación superior en el que se encuentran, por lo menos en el corto plazo debido a dos razones principales:

En primer lugar, las políticas macroeconómicas del país se caracterizan por solucionar los problemas de violencia y pagar los intereses de la pesada carga de la deuda externa, dejando para más adelante los crónicos problemas de pobreza. Específicamente para la educación, el modelo de privatización que se está imponiendo [3], es la estrategia del gran capital ante la oportunidad que le brinda la educación vista como un enorme negocio. La universidad corporativa (empresarial) y la universidad emprendedora se están convirtiendo en la punta de lanza de la estrategia mencionada, dado que los conglomerados requieren personal actualizado. Otra modalidad es la universidad virtual, cuya extraterritorialidad la hará crecer enormemente por su capacidad competitiva enfrentada a las ofertas nacionales. Esta nueva competencia internacional obligará a las instituciones nacionales, si quieren sobrevivir, a entrar en alianzas regionales e internacionales y acelerar los procesos de acreditación internacional [4].

En segundo lugar, un mal remedo del esquema anterior es la modalidad de la “privatización criolla” que busca con avidez ganancias rápidas y fáciles, según el esquema, que sigue un alto porcentaje de las universidades privadas: a) embellecimiento de las instalaciones (lindos cascarones huecos por dentro), b) “mostrario light” de computadores personales, c) aumento de la cobertura con matrículas relativamente bajas si se indexan según los precios internacionales, d) “facilidades para estudiar” en establecimientos de baja calidad académica, e) clases presenciales a bajo precio (los docentes se ven forzados a trabajar a destajo según las normas de “flexibilización de la planta docente”). De esta manera se perpetúa un modelo de consumo educativo dividido entre instituciones de educación superior de alta y baja calidad. Al final del proceso, un altísimo porcentaje de la juventud colombiana se frustra al sentir en carne propia la desesperanza del desempleo crónico.

A diferencia de lo que vivimos nosotros, del rio Bravo hacia arriba se dieron cuenta hace mucho tiempo, que la educación es factor importante en el desarrollo de un país, sobre todo teniendo en cuenta que la investigación de alta relevancia social es clave y estratégica para mejorar la calidad de vida de la población. En consecuencia en esos países se han asignado altos presupuestos para la investigación y el desarrollo en sus universidades e institutos.

Sin duda, los datos muestran que la calidad universitaria está bastante concentrada [5], con un país muy adelante, Estados Unidos, que tiene 8 universidades entre las 10 mejores universidades del mundo. La distribución de las 500 mejores universidades muestra que Estados Unidos tiene 161 mientras el segundo país Alemania le sigue con 42 y el Reino Unido con 41.

Pero toda esta carga negativa no se debe tan sólo a nuestros problemas: “Hay muchas maneras de medir la excelencia académica, y parte de ella es la adecuación del nivel a las necesidades de una sociedad determinada. Seguramente en una universidad colombiana es más importante la presencia de sólidos grupos de estudio de nuestros problemas que la de un sabio en física nuclear merecedor de Nobel. En tal sentido, conviene pensar que otra clase de mediciones nos favorecerían un poco más. Pero, en términos absolutos, y sobre todo en el campo científico, no hay duda de que Estados Unidos, Japón y unos pocos países europeos les llevan siglos de ventaja al resto del mundo. Lo cierto es que ya se sabe quiénes son los dueños del conocimiento y hasta dónde están dispuestos a conservar el liderato, a través de las negociaciones de tratados bilaterales de comercio. Es el nuevo nombre del monopolio, la nueva brecha entre el norte y el sur. La del conocimiento, sumada a la económica y a la social, puede ser la más devastadora de todas para tantos pueblos con hambre de pan y de saber“ [6].

... Y EL FUTURO?

¿Quién pondría en duda el liderazgo de Estados Unidos en investigación científica y desarrollo tecnológico? Nadie lo haría conociendo los datos anteriores. Los resultados a favor de ese país podrían corroborar la siguiente hipótesis: las universidades norteamericanas tienen un mejor desempeño porque impulsan la innovación en una situación de mercado, mediante ingresos privados y fondos propios [7]. En cambio el retroceso de las universidades europeas se debería a que operan dentro de una burocracia estatal cada vez más extensa, que frenaría la innovación [8]. Pero la explicación no es tan sencilla:

A principios de mayo apareció en Estados Unidos, el informe conocido como “Indicadores de Ciencia e Ingeniería 2004“ del Consejo Nacional de Ciencia (NSB por sus siglas en inglés). Este informe está lleno de preocupaciones sobre el futuro de la investigación y el desarrollo (I&D). En la primera página del informe leemos lo siguiente: “La mirada sobre la ciencia y la ingeniería de Estados Unidos es incierta debido a tres factores principales: los efectos de las políticas de ajuste luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001, la actual debilidad de la economía mundial y, los desarrollos que afectan la fuerza de trabajo estadounidense en ingeniería y ciencia” [9]. Con horas de diferencia, el destacado analista John E. Jankowski, señaló en el “New York Times” [10], que la “ciencia de excelencia” no parece ser ahora solamente dominio de una nación; en esa publicación se afirmó que la opinión pública norteamericana no parecía haber percibido los formidables impactos de la investigación en la vitalización de lo intelectual, en el desarrollo de la vida cultural, la generación de empleos, el crecimiento industrial y la seguridad nacional.

En un artículo cargado de dinamita, el controvertido profesor Richard Florida de la Universidad Carnegie Mellon afirma que el monopolio de la creatividad no existe, puesto que es un recurso virtualmente ilimitado (casi un tercio de la fuerza laboral de Estados Unidos, se encarga de labores creativas). Según él, tres son los elementos sustanciales para alcanzar el crecimiento de una región o país: tecnología, talento y tolerancia (tres t): “la tolerancia y apertura son elementos claves para atraer personas que generen nuevas ideas. Lo alarmante es que, lejos de cultivar su ventaja creativa, la sociedad estadounidense parece decidida a socavarla.... la verdadera amenaza a su competitividad está en las nuevas restricciones internas a la investigación , la difusión científica, la inmigración y los flujos de personas, lo que está empezando a afectar nuestra capacidad para atraer gente talentosa y creativa de todo el mundo” [11].

Actualmente existen dos interpretaciones sobre el futuro liderazgo. La interpretación tradicional plantea que los líderes económicos del futuro serán gigantes emergentes como India y China. La otra interpretación considera que ese liderazgo está en aquellos países que atraigan gente creativa y como resultado de ese proceso puedan brindar productos y servicios de alta innovación. El mencionado profesor R. Florida comparó a Estados Unidos con 14 naciones europeas a nivel mundial. La aplicación de su metodología, lo llevó a considerar que Estados Unidos ha sido rebasado por Suecia; a continuación está un grupo de países con un alto índice de creatividad: Finlandia, Holanda, Dinamarca y Alemania. Un tercer grupo está constituído por Bélgica, Reino Unido, Francia, Austria, Irlanda, España, Italia y Grecia. Portugal apareció en el fondo de la tabla. La conclusión del profesor Florida, luego de la presentación de su estudio, es la siguiente: “los estadounidenses deben tomar conciencia de que las economías son fluídas y que la creatividad es un activo que se debe cultivar constantemente“.

Lo que parecía ser una idea exótica de una persona ecléctica ha comenzado a tomar fuerza en los análisis sobre la situación de la ciencia y la tecnología:

Los avances de otros países en ciencia básica ahora rivalizan con EUA; el “boom” de los noventas ha declinado y la tendencia parece que continuará, como lo confirman los informes de oficinas especializadas de la Comisión Europea. Esta Comisión afirma que los países de esa región sobrepasaron a Estados Unidos en publicaciones de literatura científica, ya que sus publicaciones parecen ir en declive permanente. Si bien entre 1960 y 1990, debido a la gran capacidad de inversión federal para la investigación básica, los Estados Unidos habían mantenido el liderazgo absoluto de los premios Nobel, ahora esos premios se reparten con Gran Bretaña, Japón, Rusia, Alemania, Suecia, Suiza y Nueva Zelandia.

Otra tendencia preocupante para Estados Unidos es la caída del número de doctores. Según la NSF (siglas en inglés) se han perdido 1.300 nuevos científicos y el número de estudiantes de doctorado de China, India y Taiwan que proyectaban permanecer en ese nación han migrado a sus lugares de origen. Los efectos han sido muy negativos para la innovación radical que impulsa la economía estadounidense en todas las ramas de su industria.

Se ha afirmado recientemente en un foro sobre el tema, que existen varios factores que están en contra de la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación industrial en EUA. Entre otros aspectos están el desinterés de la juventud americana por la ciencia, el envejecimiento de la fuerza laboral y el endurecimiento del gobierno federal para conceder visas a los estudiantes extranjeros, después de septiembre de 2001.

Pasemos a otro aspecto de la producción científica. Todos sabemos que las patentes son la forma como las compañías e inventores individuales logran recompensas comerciales, pero igualmente es la forma de mantenerse competitivos en el mercado mejorando las condiciones de vida y la creatividad industrial. La situación de esta forma de producción del conocimiento, de gran competencia a nivel internacional, es otro motivo de preocupación en las empresas de ese país:

EUA mantiene un 52% del total de innovaciones, pero muchos países extranjeros, en especial, los asiáticos han mostrado gran dinamismo y en algunos campos han comenzado a asumir el liderazgo. Se ha encontrado que los investigadores en Japón, Taiwan y Surcorea producen más de un cuarto del total de las patentes, generando riqueza para sus países en detrimento de las posibilidades de los Estados Unidos. Los aumentos de las patentes asiáticas entre 1980 y 2003 son del siguiente orden: Surcorea pasó de 0 a 2% del total, Taiwan de 0 a 3% y Japón de 12 a 21%, con un evidente impacto para las economías de esos países y otros impactos culturales intangibles, por ejemplo el incremento de citaciones internacionales; es así como Taiwan y Singapur son citados ahora muy frecuentemente en áreas tales como la química, los semiconductores, la electrónica y la instrumentación industrial.

Acerca de este nuevo hecho se ha dicho que es increíble el crecimiento asiático en ciencia e innovación tecnológica. Es impresionante ver la velocidad con la que esos países publican y patentan. Los analistas vislumbran que la próxima onda de científicos se dará en China, país que desde hace tiempo se está preparando para mostrarse a nivel mundial y sacar provecho económico de sus adelantos científicos. Veamos algunos datos:

Alrededor de 400 corporaciones transnacionales han establecido centros de investigación en China; de igual manera, el Instituto de Investigación Industrial considera que los negocios y las empresas, por ejemplo la General Electric, están migrando a ese país, tanto por los bajos costos de operación, como por las ventajas que ofrece el crecimiento y la excelencia de la ciencia en China. Los analistas están impresionados, pero no pueden hacer nada pues como los empresarios dicen “usted va donde se encuentran las oportunidades y ahora están allá“. Esta tendencia es imparable, con sus efectos en la pérdida eventual de empleos en EUA y con la erosión natural sobre la propiedad intelectual, puesto que los profesionales nativos de esas naciones pueden comenzar sus propios negocios con lo que aprenden en las compañías estadinenses.

Pero todavía hay más. Hoy en día existen dos impactos de la ciencia; el primero es el que se crea como un imaginario a través de los medios; el segundo es el que se basa en el trabajo real de los científicos de los países. Un ejemplo puede servirnos para explicar esta diferencia: los científicos europeos anunciaron la detección de metano en la atmósfera de Marte, noticia que fue muy promocionada desde París a Melburne; en contraste, la televisión de Estados Unidos bombardeaba al gran público con imágenes del carrito que exitosamente exploró el planeta rojo.

Finalmente, un aspecto que se ha puesto a la orden del día es la pugna entre demócratas y republicanos [12]. Más allá de esta pugna, la cuestión de fondo es si la enorme inversión de Estados Unidos está produciendo el impacto social y los beneficios para su sociedad como ocurrió en el pasado. Dicen los analistas que las inversiones durante la guerra fría tuvieron saludables beneficios para los estadounidenses: aumento en las expectativas de vida o los innumerables premios Nobel entre otros ejemplos. Hoy en día en cambio, el presupuesto federal para investigación sigue en niveles muy altos, pero la relación costo-beneficio no parece ser tan sólida en términos sociales, debido entre otras razones, al alto presupuesto militar de Estados Unidos, mucho más alto que el de cualquier otro país del mundo desarrollado.

Para finalizar formulemos la pregunta del millón: “¿quién hará la ciencia de este milenio?” La respuesta es muy incierta para Estados Unidos: muchos países competirán por el liderazgo en investigación y desarrollo (I&D), aunque esa nación parece conservar la delantera en áreas estratégicas. Las evidencias muestran que el mundo desarrollado está erosionando el liderazgo de Estados Unidos, ya que que muchos le están apostando a I&D y están haciendo esfuerzos enormes en ciencia y tecnología, dado que la mayoría ha entendido su papel en el crecimiento económico, el aumento de riqueza y su efecto en la prosperidad. Inclusive algunos sectores de empresarios y políticos de un país como el nuestro han comenzado a entender esta verdad de perogrullo. Sin embargo, es desafortunado para la sociedad colombiana que todavía la dirigencia de este país no esté preparada para hacer que la educación, la ciencia y la tecnología se conviertan en factores pertinentes y actuantes en la solución de muchos de nuestros problemas nacionales.

 

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[1] Dos titulares llaman nuestra atención: "Colegios rurales les dieron 'palo' a los de ciudades grandes en pruebas Saber de ciencias naturales". "Estudiantes de la Universidad Nacional fueron los más sobresalientes en exámenes de pregrado" (ECAES). Titulares de EL TIEMPO de julio 15 y septiembre 22 de 2004. A estas dos noticias se añaden los resultados sobre el inventario de los grupos de investigación por parte de COLCIENCIAS, que muestra que el mayor número de grupos proviene de las Universidades Públicas, como se analiza en otro artículo de esta publicación virtual.   

[2] El lector encontrará el Academic Ranking of World Universities  en http://ed.sjtu.edu.cn/ranking.htm. Los criterios de clasificación fueron los siguientes:

- No. de Premios Nóbel ganados por cada universidad en física, química, medicina y economía.

- No. de investigadores altamente citados, de acuerdo a las listas publicadas por ISI, en 21 áreas del conocimiento.

- No. de artículos publicados en las revistas Science y Nature de acuerdo a la base de datos ISI.

- No.de artículos en las bases de datos ISI Science Citation Index(SCI) y Social Science Citation Index (SSCI).

Luego se calculó el rendimiento académico, sumando los valores de los cuatro criterios y dividiéndolo por el número de profesores de jornada completa de cada institución, a lo que se le asignó el mismo peso (20%) que a los otros 4.  

[3] El ALCA y el TLC refuerzan esa privatización.  

[4] Nico Hirtt, En el norte como en el sur, la ofensiva de los mercados en la Universidad (artículo aparecido en esta publicación virtual).  

[5] Mucho más atrás están Francia, Italia y Canada con 22 cada uno, España con 13, Holanda con 12 y Australia con 10. Otros países con varias universidades en el ranking son: China y Suecia con nueve, Suiza y Corea del Sur con ocho, Bélgica con siete, Dinamarca e Israel con seis.  Las mejores universidades fuera de los EEUU son las siguientes (entre paréntesisi el número en la lista): 1. Cambridge (Reino Unido) (5). 2. Oxford (Reino Unido) (9). 3. Imperial College London (Reino Unido) (17). 4. Tokyo (Japón) (19). 5. University College London (Reino Unido) (20). 6. Toronto (Canadá) (23). 7. ETH Zürich (Suiza) (25). 8. Kyoto (Japón) (30). 9. British Columbia (Canadá) (35). 10. Karolinska Institute (Suecia) (39). 11. Utrecht (Holanda) (40). 12. Edinburgh (Reino Unido) (43). 13. Zürich (Suiza) (45). 14. München (Alemania) (48). 15. Australian National U. (Australia) (49). 16. Osaka (Japón) (53). 17. Bristol (Reino Unido) (55). 18. Heidelberg (Alemania) (58). 19. Uppsala (Suecia) (59). 20. TU München (60).

La primera universidad francesa (Paris VI) aparece en el lugar 65 de la lista global; la primera italiana (Roma - La Sapienza), en el lugar 70. No hay universidades españolas entre las 100 primeras. La primera en aparecer es la U. de Barcelona en el rango 150-200 (4º decil). La Autónoma de Madrid aparece en el 5º decil. La primera universidad rusa (la Estatal de Moscú o U. Lomonosov) aparece en el 3er decil y la segunda (San Petersburgo), en el 9º decil.

[6] Editorial del diario EL TIEMPO, 25 septiembre 2004.

[7] Ver en "Harvard Business Review" de febrero 2004, El paladín de los préstamos, pags 24 y 25.

Iqbal Quadir llega a proponer en forma extrema que ante los problemas de "sectores de producción en decadencia", lo mejor sería que el Banco Mundial comenzara por "prestar dinero a los países ricos para que puedan procurar el bienestar de su propia gente. Luego estos pueden perseguir un libre comercio genuino, que beneficie a las economías pobres y ricas. Con buen acceso a los mercados ricos, las economías pobres obtendrían sustanciales ganancias y lograrían en forma natural acceso al capital y al conocimiento". Insólita propuesta para solucionar una situación compleja generada por la dinámica de la expansión del capitalismo internacional.

[8]   En eco con el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional ver The Economist, del 22 enero de 2004.

[9] http://www.nsf.gov/sbe/srs/seind04/.

[10] New York Times , May 3, 2004, U.S. Is Losing Its Dominance in the Sciences By WILLIAM J. BROAD

[11] Ver "Harvard Business Review" de febrero 2004 "El monopolio de la creatividad no existe"  pags. 12 y 13.Para determinar la probabilidad de tolerancia que tiene una cultura se observa la concentración de población homosexual, "bohemios" y gente nacida en el extranjero así como el grado de integración racial.

[12] Jack Fritz, alto funcionario de la Academia Nacional de Ingeniería ha señalado que el declive de Estados Unidos y el rápido descenso del estatus americano a nivel global, no ha sido notado por los políticos enfrascados en su agrio debate entre los demócratas al ataque y el gobierno republicano a la defensiva.  La pelea entre los dos bandos muestra a los demócratas acusando a la administración Bush de debilitar la base científica (Tom Daschle); mientras tanto John H. Marburger III, consejero presidencial para asuntos científicos ha planteado que el presupuesto total de investigación ha batido todos los récord y ha mantenido sus altos estándares. Los republicanos cercanos al gobierno Bush se defienden diciendo que las restricciones por el déficit no han golpeado ni golpearán a las agencias federales que están involucradas en investigaciones aeroespaciales o en áreas relacionadas con la seguridad nacional.


Número Diez - Octubre de 2004