UpinoN

Editorial

La educación superior como un derecho fundamental

 

 “Porque la centralización creciente de la Universidad en los últimos lustros ha sido la consecuencia mas patente de su menos patente inexistencia como cuerpo unificado. Pues, en efecto, cuanto menos unificado en la realidad un cuerpo que quiere parecer unificado, tanto más necesita de un poder unificador, no surgente orgánicamente de su no ser un organismo, sino superpuesto extrínsecamente a su plural realidad viviente”

José Gaos
Meditación de la Universidad

 

Las comunidades universitarias se caracterizan por la diversidad de actores que las conforman, por la multiplicidad de ideas que ellas generan y por la incesante  búsqueda del saber en la cual participan tanto estudiantes como profesores. La participación y el establecimiento espacios para adelantar el diálogo son indispensables en la construcción de comunidades académicas. La Universidad como escenario en el que se dinamizan y fortalecen estos procesos ha contado con la participación de los estudiantes quienes han ayudado a configurar el futuro de las instituciones universitarias latinoamericanas.

La función y de la misión de la universidad en las sociedades contemporáneas ha sido una reflexión  permanente de las comunidades académicas a nivel internacional y especial énfasis se ha puesto en la discusión  sobre los aspectos cruciales tales como los sociales, culturales, políticos, económicos y desde luego los académicos. Las relaciones de la Universidad con la sociedad y en particular con el Estado han transitado entre encuentros y desencuentros. Podríamos afirmar que en los últimos tiempos las diferencias han sido más notables por las encontradas concepciones que se tienen en cuanto al concepto de lo público y a las políticas académicas y administrativas de las instituciones de educación superior. Cada día se hace más evidente que las tendencias y orientaciones que el Estado tiene sobre las funciones misionales y la designación de las autoridades universitarias, se distancian enormemente de lo que profesores y estudiantes conciben como un proceso no solo legal sino lo más importante que sea legítimo. Un ejemplo de lo anterior lo encontramos en la reciente designación de rector en la Universidad Nacional de Colombia. En primera instancia, como consecuencia del rechazo que sistemáticamente se dio al mecanismo propuesto por el Consejo Superior para dicha designación, se presentó una elevada abstención tanto de profesores como de estudiantes en la consulta y, adicionalmente, el Consejo Superior Universitario desconoció totalmente las opiniones de estudiantes y profesores lo cual se constata ya que  ni profesores ni estudiantes apoyaron mayoritariamente la candidatura del profesor Moisés Wasserman quien fue designado como rector.

Por otro lado las necesidades y exigencias de la sociedad mercantil han hecho carrera en la concepción de la universidad pública del siglo XXI así, la investigación y la formación de talento humano responde mas a un análisis económico y de mercado que a una respuesta a las condiciones sociales e inequidad por la que atraviesa la gran mayoría de los ciudadanos de los países Latinoamericanos. No se pretende, de ninguna manera desconocer la necesidad de hacer una gestión importante para la consecución de recursos financieros, pero ello no es óbice para que se deje de lado el carácter y propósito de la universidad pública en América Latina.

Es por ello que, además de reflexionar y encontrar alternativas de solución a la financiación de la educación superior, de diseñar estrategias para la generación de recursos propios,  de optimizar las plantas docentes y administrativas, es necesario considerar los aspectos académicos que dan vida a la universidad. Problematizar la realidad y que ello contribuya a la organización de las actividades académicas ha sido el camino que desde hace tiempo las universidades han puesto en marcha. Ello implica, para algunas, diseñar e implementar reformas académicas que sean producto de la participación y construcción colectivas. Sin lugar a dudas, para que los cambios académicos tengan legitimidad de manera sustantiva y no estructural es necesario considerar los actores que en ellos concurren y sus características.

En esta oportunidad UpinioN aborda como temática principal el conocimiento sobre las características sociales, políticas y culturales de los estudiantes universitarios, tema que ha sido objeto de reflexión de varios investigadores latinoamericanos y de agencias como la Unión de Universidades de América Latina  (USUAL) quienes recientemente, el 30 y 31 de marzo, se reunieron en la en la Universidad Estatal de Campinas, Sao Paulo, Brasil para participar en el Seminario Internacional sobre los "Nuevos estudiantes latinoamericanos de educación superior" . Este evento fue auspiciado por la Universidad de Campinas (UNICAMP), la Asociación Nacional de Dirigentes de las Instituciones Federales de Educación Superior de Brasil  (ANDIFES) y el Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC).
En este foro se analizaron las tendencias y características de los estudiantes que acceden a los programas curriculares en América Latina desde la perspectiva de la diversidad y la transformación cultural propia de una sociedad multicultural como la nuestra y se puso de manifiesto que los países latinoamericanos han recorrido caminos similares en lo referente a  estrategias que articulen las características propias de los estudiantes y el contexto en el que se educan.

Este es un tema pertinente si se considera que en la última década en la región se ha duplicado  la matrícula en educación superior ya que actualmente se encuentran matriculados más de 15 millones de estudiantes los cuales representan el 30% de la matrícula total. De acuerdo con datos proporcionados por Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y El Caribe  (IESALC), el incremento de la matrícula de estudiantes a la educación superior en América Latina entre 1994 y 2003 ha aumentado alrededor de un 50% al pasar de 7 544 000 a 13 805 000.  En este mismo período la participación del sector privado en la matrícula de la educación superior en América Latina pasó del 38.8% al 46.8% y la estatal descendió del 60 al 50% aproximadamente. El número de estudiantes en los programas de posgrado pasó en Colombia de 20 000 a 59 000; en Brasil de aproximadamente 61 000 a 108 000 y en México de  65 000 a 156 000. Otros datos interesantes son los atinentes al número de estudiantes inscritos en el año 2003 en la educación superior por cada 10 000 habitantes los cuales oscilan entre 520 (Argentina) y 90 (Trinidad y Tobago), Colombia presenta alrededor de 210 al igual que México y Ecuador. En cuanto a la distribución por género en Colombia el 47% de los estudiantes matriculados en educación superior son del género femenino y 53% masculino. En Colombia durante el año 2003 el porcentaje de la matrícula de educación superior no universitaria alcanza una cifra cercana al 0.2% y la relación matrícula/población de 20-24 años es del 23% mientras que en Argentina es del 60%

 

 De acuerdo con lo manifestado por José Joaquín Brunner en el año 2000 acerca de que “Más del 50% del PIB en las mayores economías de la OECD se halla basado ahora en conocimientos incluyendo industrias tales como: telecomunicaciones, computadoras, software, farmacéuticas, educación y televisión”. (Educación: Escenarios de Futuro. PREAL, No. 16) y el innegable avance que se ha tenido en cuanto a cobertura es necesario reconocer que la educación superior es un derecho fundamental en la construcción de una ciudadanía democrática y de una sociedad más igualitaria