UpinoN

Pensar y reír

 

GUERRA EN GOMORRA (EMBEBBED)

 

Nota: UpinióN considera de gran actualidad, la publicación del artículo aparecido en REBELIÓN sobre el actor Tim Robbins compañero de la gran actriz Susan Sarandon. Es voz popular que en la película Guerra en Gomorra la administración Bush sale mal parada, como también los medios de comunicación.

 

Sobre el actor dice Vicente Molina Fox en El País a finales del año pasado:

"saca tiempo de no se sabe dónde para interpretar (ocho películas desde Mystic River, que es del año 2003), dirigir y producir teatro con su propia compañía, The Actors’ Gang, y componer, cantar y dirigir también películas (cuatro hasta la fecha). En la que yo prefiero de las suyas, Abajo el telón (The Cradle Will Rock), Robbins dirigiendo –en este caso sin actuar él– a un elenco impresionante (Vanessa Redgrave, Bill Murray, Susan Sarandon, John Turturro, Emily Watson, Rubén Blades…, entre otros grandes actores), rescata, con ciertas trazas de musical épico, un fascinante episodio de la Norteamérica de los años treinta, en el que el paro, las luchas sindicales, las iniciativas socialmente avanzadas del presidente Roosevelt se mezclan con una histórica leyenda artística, el Proyecto del Teatro Federal, codirigido por Orson Welles, que es (al lado de Nelson Rockefeller, Diego Rivera, Frida Kahlo o Margarita Sarfatti) uno de los personajes de Abajo el telón....

Imposible no recordar a Robbins en dos de sus brillantes encarnaciones de canalla, el productor homicida de El juego de Hollywood (The player) y el policía dispuesto a acabar con la vida de un perro en Vidas cruzadas (Short cuts), dirigidas ambas por Robert Altman. Pero aunque sólo sea por la proximidad en el tiempo, me quedo sobre todo con sus tres grandes papeles de hombre atormentado, alguien con un pasado turbulento, en Mystic River, La guerra de los mundos y ahora La vida secreta de las palabras...  Hace un papel en esta película (embedded) y llevó la función a Londres, a Los Ángeles, a Nueva York y de gira por varios Estados americanos: “El 25% del público la odiaba, y el resto venía al final a agradecerme el espectáculo”. Vuelve siempre al teatro desde el cine, o viceversa; es además de director de gran empeño y animal político, una estrella, su vida privada también tiene público. Está casado con la actriz Susan Sarandon, a la que dirigió en su película más célebre, Pena de muerte (Dead man walking), y con quien tuvo dos hijos; es, más que amigo, colega, en el sentido castizo de la palabra, del excelente actor John Cusack; siente pasión no tanto por el béisbol en sí, sino por su equipo, el Mets de Nueva York, y lleva un diario".

Tim Robbin dice de si mismo: “Hacer una película es como criar a un niño durante dos años: demasiado tiempo para mí. Por eso prefiero el teatro. En los últimos cinco años he producido doce espectáculos, escrito dos y dirigido tres. Una función teatral requiere menos dedicación, y es más viable. Puedo también hacer una producción cinematográfica de gran presupuesto, y trabajar bajo esa enorme presión; soy, en ese sentido, un excelente general. Pero como soy igualmente una persona sensata, lo que no haría es coger 20 millones de dólares y ponerme a experimentar con la cámara de cine. Mi laboratorio es el teatro”.

Isabel Coixet en la presentación de LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS dice sobre el actor:

"De todos los Tim que hay en Robbins, es difícil quedarse con uno. Está el pedazo de actor que ganó un Oscar con "Mystic River", el travieso que una noche pretendía asaltar todos los telebancos de Madrid, el enamorado de la emperatriz Susan, el autor teatral, líder del Actor`s gang, el activista incansable, el jugador de hockey, el punk, el hombre que mide metro noventa y siete y se pasea por Chelsea con unos patines que le convierten en un gigante, el director de cine que se quedó a las puertas del Oscar con una película literalmente perfecta: "Dead Man Walking", y algunos otros Tim que desconozco.

Pero en todos esos Tim, siempre hay dos cosas que están por encima de todo: un sentido del humor a prueba de bomba (¡es hasta capaz de reírse de "Team America"!) y una inteligencia brutal que le hace ser un tipo cercano, humano, divertido y hasta humilde.
Muchas veces, al leer entrevistas suyas y contrastarlas con el hombre y el actor que conozco, me alucina ver que los periodistas que se acercan a él siempre están más interesados en que Tim encaje en el esquema de “liberal americano airado” que se han formado de él y no en ver qué clase de individuo realmente es"

Y ¿Qué diablos escribe en su diario?

El lo confiesa: "Cuando estoy fuera de casa, lo que escribo, sobre todo, son letras o versos sueltos para una canción... Siempre escribo de lo mismo: el amor, sus peligros, sus finales, y también sobre alguna forma de rebelión. Lo curioso es que, al escuchar o volver a cantar mis viejos temas de amor, recuerdo lo fastidiado que estaba al escribirlos, pero nunca tengo ni idea de quién fue la mujer que me inspiró la canción. No sé la fecha ni guardo las notas, sólo recuerdos, y eso me quita el sentido de culpa por escribir tantas canciones de ruptura y reproche amoroso y no saber a quién se refieren. Ya no tratan de nadie en particular, sino del sentimiento que tuve entonces. Así que si mi esposa me está escuchando y me pregunta: ‘¿Quién era esa mujer que tanto te rompió el corazón?’, le puedo contestar sinceramente: ‘No lo sé, de verdad. Sólo me acuerdo de que sentí eso una vez, pero no por quién. Y desde luego no es sobre ti”.

 

Tim Robbins dispara contra las mentiras de la guerra de Irak. Por Carlos Fresneda. El Mundo

"En 2003 concentré mi rabia en esta obra contra este maldito gobierno y el fracaso de la prensa con la verdad. Esta guerra es la guerra de la élite y para los republicanos sería fácil volver a robar las elecciones, porque el sistema de voto es muy fácil de manipular." Tim Robbins

“Lo mejor del terror es que es algo que se puede usar eternamente, se acopla a todos los usos políticos y justifica inagotables gastos militares. Bendito sea el terror. Lo honramos, lo queremos...” (de la obra teatral "Embedded).

NUEVA YORK.- «¡Guerra en Gomorra!». Lo llevan anunciando los titulares desde hace meses. El Pentágono pone firmes a los periodistas. Chupan primer plano los generales. Se despliegan todas las armas de distracción masiva. Mienten a placer los prebostes para justificar lo injustificable...

La «gran mentira» de la guerra y la cobardía servil de los medios se dan la mano en la primera gran sátira sobre la ocupación de Irak. La firma nada menos que el actor y director Tim Robbins, al frente de la compañía Actors Gang. La obra se titula Embedded, por aquello de los periodistas empotrados, y se estrena esta semana en el Teatro Público de Nueva York.

Como anticipo, y con el Oscar aún reciente y rutilante en la mano por su trabajo como actor en Mystic River, Tim Robbins se dejó asomar por el escenario en una función especial, arropado por el periodista británico John Simpson, dando fe de que todo lo que aquí se cuenta es «mucho más real que la verdad oficial».

«La Administración de Bush nos ha arrastrado a una guerra de mentiras y más mentiras», declara Tim Robbins. «Y las mentiras predisponen a unos pueblos contra otros, sirven para crear el odio y acaban desatando la violencia».

El primer chispazo de Embedded le vino precisamente a Robbins pensando en las maquinaciones a la sombra de todos los halcones de la Administración Bush. Las escenas más hilarantes de la obra son precisamente ésas: las conversaciones que se traen esos hampones ridiculizados con máscaras y que responden a los nombres familiares de Rum-Rum (Rumsfeld), Woof (Wolfowitz), Pearly (Perle), Góndola (Condoleezza) y Dick (Cheney):

-Tenemos que elegir una fecha... 
-Vamos a procurar que no coincida con los play offs de la NBA.-Ni con ningún otro evento televisivo...
-¿Qué tal el 20 de marzo?
-Decidido ¡El 20 de marzo empieza Conmoción y Espanto!

Tim Robbins esperó sin embargo pacientemente a que el presidente Bush se pusiera el disfraz de top gun y aterrizara en el portaaviones para coger la pluma y escribir en seis o siete semanas la obra, cada vez más escorada hacia el flanco de la canallesca.

«Cuanto más exploraba lo que pasó más me hacía la inevitable pregunta», afirma Robbins. «¿Por qué la prensa renunció a su función de vigilar al poder? ¿Por qué los medios no hicieron nada por evitar esta guerra?».

En Embedded (empotrados o encamados), los chicos de la prensa son adiestrados como leales soldados por el Coronel Hardchannel, encarnado con ardor guerrero por V. J. Foster. Los periodistas prometen contar la verdad, toda la verdad y nada más que un lado de la verdad».

Cuando alguno rompe momentáneamente filas y decide seguir su instinto de sabueso, el Coronel Hardchannel le grita a la oreja y le recuerda su juramento. La mayoría opta por lo fácil: el patrioperiodismo de barras y estrellas.

Robbins, que habló con un buen puñado de periodistas empotrados, se cuestiona: «Si sólo permites que la prensa vea lo que tú quieres que vea, si no dejas que haya imágenes de los sitios que se bombardean, si se prohíben las fotos de las víctimas civiles, ¿no es eso censura?».

En Embedded no hay sólo periodistas serviles; también hay perseguidores de la verdad que luchan por salvar el honor del gremio. Sin embargo, Robbins pasa por alto el hecho de que en ninguna otra guerra reciente han muerto tantos periodistas como en Irak... «No he querido matar a ninguno de mis personajes, ni periodistas ni soldados. Habría sido una manera de manipular fácilmente las emociones de los espectadores».

La sátira mordaz de Robbins se ceba también con las hazañas de la famosa Jessica Lynch, rebautizada en escena como la soldado Ryan y rebajada de la categoría de héroe a la de víctima... «Si hay una historia que resume toda la manipulación del poder y el servilismo o la cobardía de los medios es precisamente ésa», señala el combativo director.
------------------------------------------------------------
Rebelde con causa
En 1992, el año en que fue elegido Clinton, Tim Robbins se desmarca con 'Ciudadano Bob Roberts', una sátira endiablada sobre las elecciones 'USA'. Un año después, en la gala de los Oscar, Ro-bbins se salta el guión para protestar contra Clinton por confinar a decenas de refugiados haitianos seropositivos en Guantánamo. Una semana después los refugiados son liberados, pero el estigma de 'progre' persigue desde entonces a Robbins y a su compañera Susan Sarandon. Los Oscar les vetan durante un par de años, aunque Robbins vuelve por méritos propios gracias a su impactante alegato contra la pena de muerte en 'Cadena perpetua'. Las amenazas de muerte llegan tiempo después, cuando Robbins y Sarandon se 'significan' en las manifestaciones contra la Guerra de Irak. Al actor le censuran por «antipatriota» y «traidor». Ahora, tras la película por la que acaba de conquistar el Oscar al mejor actor secundario, 'Mystic River', dice: «Mucha gente esperaba que utilizara el premio para dar rienda suelta a mi activismo político. Pero el cuerpo no me pedía eso, y decidí defender al final una causa humanitaria: la lucha contra todo tipo de abusos. Lo que sí tuve claro desde el principio fue el mensaje: '¡Paremos la espiral de la violencia!'