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Manifiesto de los estudiantes de las distintas facultades de las Universidades Complutense de Madrid, Carlos III,  y Autónoma de Madrid

 

Reunidos en Asamblea en la Facultad de Biológicas de la UCM el Viernes, 6 de mayo, manifestamos:

La educación es el punto en el que decidimos si amamos el mundo lo bastante como para asumir una responsabilidad por él y así salvarlo de la ruina. Hannah Arendt

Estudiantes de las distintas universidades estamos alarmados ante la revolución educativa que supone la Convergencia Europea en Educación Superior. Los antecedentes de este proceso vienen de lejos. Nos podríamos remontar a los orígenes del pragmatismo; su supuesto básico es que sólo se puede comprender lo que uno mismo ha hecho. Este criterio aplicado en el ámbito de la educación supone sustituir el saber por el hacer.

Este criterio es recogido en el proyecto Tuning literalmente: en el nuevo paradigma educativo hay que dejar de poner el énfasis en la enseñanza y centrarla en el aprendizaje. El paradigma anterior suponía un énfasis en la adquisición y transmisión del conocimiento ahora la educación ha de estar centrada en adquirir capacidades o destrezas. Las competencias tienden a transmitir el significado de lo que la persona es capaz de o es competente para ejecutar. Este nuevo enfoque de la educación que nos presenta el Tuning, implica la destrucción de la relación tradicional enseñanza- aprendizaje en que se basa la educación, ya que el innovador paradigma de aprender a aprender.....a aprender está vacío de contenido. Se nos dice que el alumno ya no necesita adquirir conocimientos que transmita la autoridad académica, que a nuestro juicio, se diga lo que se diga, algo más que sus discípulos sabe. Ahora nos dice literalmente el Tuning la educación ha de estar centrada en el estudiante- que aprende a aprender- y el papel del profesor se debe desplazar cada vez más hacia el de un consejero, orientador y motivador. Y nos preguntamos ¿Por qué este cambio en el enfoque de la educación? El proyecto Tuning contesta: necesidades de la sociedad y del mercado de trabajo.

Nosotros, estudiantes, no estamos de acuerdo y podría parecer que nos oponemos a cualquier cambio que suponga la mejora de los males que padecemos en las universidades. Pero dada la revolución educativa que se nos avecina, defendemos el conservadurismo, en el sentido de la conservación de la actividad educativa cuya tarea siempre ha de ser la de mimar y proteger algo, a saber, el saber ante la economía, lo privado frente a lo público, el maestro ante el pedagogo, lo viejo ante lo nuevo. Pero esta protección sólo en el campo de la educación. Quizá sea en la esfera política donde deseamos una verdadera revolución, puesto que defender en esta esfera el statu quo, no lleva más que a la destrucción. Por ello nos oponemos no a otro modelo de convergencia sino a este. Las distintas autoridades políticas nos presentan el EEES como un reto que debemos aceptar con entusiasmo porque nos dicen que es muy positivo para todos, literalmente nos dice que no nos podemos ni debemos sentir ajenos. Pero tras un estudio detallado de los documentos vemos que lejos de ser positivo es una gran catástrofe: la destrucción de la educación. Veamos algunas de las consecuencias de esta revolución educativa:

a) Desaparición de las clases magistrales: ya no es necesario transmitir conocimientos. En lo que han llamado la sociedad del conocimiento el conocimiento está en Internet. El alumno tiene, no que aprender conocimientos sustantivos, sino que tiene que aprender a gestionar la información. Y el profesor será un orientador de esa búsqueda. Ya no harán falta profesores preparados en sus materias y éstos tan sólo llevarán a sus alumnos media hora de ventaja en cuestiones teóricas. Los alumnos quedarán abandonados a sus propias posibilidades.

b) Se propone estructurar las carreras en dos niveles: Grado y Posgrado (dividido a su vez en Máster y Doctorado). El grado consistirá en adquirir múltiples capacidades genéricas con las que enfrentarse a la continua fluctuación del mercado de trabajo. Esta es una buena forma de crear fuerza de trabajo flexible y continuamente adaptable sin un mínimo de fuerza contractual. No nos engañen, de esta manera no sólo la lista del paro no disminuirá sino que aumentará la precariedad laboral. Además, la posibilidad de acceder al Posgrado será restringida, dado su encarecimiento, a un número mínimo de estudiantes, como ya vemos que pasa en las universidades americanas e inglesas.

c) Desaparición de la cultura. El Estado pretende realizar estos cambios estructurales en educación con “Coste Cero” y la necesaria inversión vendrá de entidades privadas (el proyecto Tuning se realizó básicamente sobre los criterios de los empleadores encuestados). El criterio que se empleará a la hora de decidir que se estudia o no será la rentabilidad y no el conocimiento y la tradición. Las teorías educativas (pos) modernas bajo el lema de una educación progresista, basada en la pedagogía como ciencia de la enseñanza, pero desvinculada de los conocimientos sustantivos, pretenden una revolución en el sistema educativo que implicará la mercantilización de la educación.

d) Los créditos ECTS suponen un cambio en la forma de evaluar al alumno. Ya no se tendrá en cuenta los resultados obtenidos del estudio sino que se valorará el volumen de trabajo realizado. ¿Cómo se medirá este volumen? Atendiendo a los horas de trabajo (biblioteca, horas de búsqueda y gestión de la información en Internet, asistencia a clases, estudio en casa, etc.) que misteriosamente coinciden con una jornada laboral (7 horas). Si los estudiantes tienen que demostrar que han estudiado 7 horas, lo que se hace incompatible es la actual situación de la mayoría de estudiantes de simultanear trabajo y universidad.

e) La evaluación de la calidad de las titulaciones así como de la docencia queda a cargo de la ANECA, que es una fundación estatal que utiliza criterios externos a los campos científicos que acota cada facultad, para determinar su grado de “calidad”. Cada facultad debe elaborar un Libro blanco de acuerdo con los criterios de la ANECA, en el que se debe hacer una mención al perfil profesional de los titulados. Creemos que la adecuación de los licenciados a un mercado de trabajo cada vez más fluctuante no es, en ningún caso, un criterio válido para estructurar un campo científico: la delimitación y la acotación del conocimiento que compete a cada facultad, no puede ser impuesto desde un lugar ajeno a cada disciplina. Lo que deba o no deba ser la Física, la Historia, la Matemática, etc, tiene que ser delimitado por los físicos, los historiadores, los matemáticos, si lo que queremos es que los titulados sean físicos, matemáticos, historiadores. Ahora bien, creemos que la aplicación de criterios mercantiles (o de rentabilidad) en la estructuración de las distintas facultades, supone la destrucción del conocimiento: los criterios del mercado no pueden decidir que sea o que no sea el saber.

Nos damos cuenta analizando un poco la historia de este último siglo que el neoliberalismo ha ido comiéndose el terreno de lo público. Uno de los ámbitos que parecía más difícil de ser absorbido por lo privado era la educación, sobre todo en Europa debido a su tradición. Pero desde las primeras reuniones en Bolonia, se empezó a pensar cómo conquistar ese terreno, ya que se hizo evidente que dando un giro en el enfoque de la educación, ésta podría convertirse en un terreno más que rentable. Por ello, comités de sabios y empresarios empezaron a pensar en un nuevo concepto y modelo de educación que hiciera de la universidad un buen negocio: EEES.

Ante este futuro tan desalentador y triste, nos plantemos: ¿qué podemos hacer? Y ¿qué nos cabe esperar? Nos venden este proceso como un tren imparable que va toda máquina, y es cierto, si todo sigue así, en el 2010 (fecha límite impuesta) se habrá consumado la desaparición de lo que hasta ahora hemos entendido como educación en la universidad.

Lo que no está tan claro es que no nos podamos bajar de este tren, si es que alguna vez nos hemos subido ya que no nos han informado, y tras informarnos, no nos queda más remedio que poner una contundente resistencia. Los estudiantes no vamos a apoyar una revolución en materia de educación que suponga la desaparición de lo que pretende reformar. Forjaremos toda la resistencia posible porque consideramos que la educación es una de las actividades más elementales y necesarias de y para la sociedad.