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MANIFIESTO ANTE LA CONVERGENCIA EUROPEA DE EDUCACIÓN SUPERIOR

 

Los estudiantes de Filosofía estamos asustados, preocupados y alarmados tras haber hecho un estudio detallado de algunos de los documentos sobre la reforma en educación superior. Después del análisis de estos textos tenemos una idea clara de las causas y las consecuencias de la reforma para converger en el espacio europeo.

Causas

Analizando un poco la historia de este último siglo, vemos como el capitalismo ha ido comiéndose el terreno de lo público. Uno de los ámbitos que parecía más difícil de ser absorbido por lo privado era la educación, sobre todo en Europa debido a su tradición. Pero desde las primeras reuniones en Bolonia, se empezó a pensar cómo conquistar este terreno, ya que se dieron cuenta que dando un giro en el enfoque de la educación esta podría convertirse en un terreno más que rentable.

Por ello comités de sabios y empresarios empezaron a pensar en un nuevo concepto y modelo de educación que hiciera de la universidad un buen negocio. El proyecto Tuning nos presenta tan ansiado nuevo enfoque: hay que pasar de centrar la educación en la enseñanza a centrarla en el aprendizaje. No hay que dar tanta importancia (o ninguna si es preciso), a la adquisición de conocimientos, ya no son necesarios, ya no son útiles para el mercado de trabajo. Ahora lo rentable para el mercado es ser capaz, flexible, adaptable, competitivo. Hay que adaptarse  precario y, para ello, la universidad tiene que convertirse en la cantera donde se forme la fuerza de trabajo precaria que se demanda.

Los estudiantes nos tenemos que convertir en camaleones, tenemos que ser capaces de estar en una disposición de perenne cambio, tenemos que llegar a ser trabajadores multiútiles. Los profesores no pueden seguir enseñando lo que saben, tienen que orientarnos, acompañarnos en nuestro aprender, valorar nuestra capacidad de ser capaces, tiene que dejar de enseñar para que nosotros podamos aprender a aprender, a ser fuerza de trabajo con infinitas capacidades de adaptación a los acelerados cambios del mercado de trabajo. Los licenciados que salen de las universidades ya no son nada útiles por varias razones: una de ellas es porque el mercado no puede ya reconocerle al licenciado su formación y ser por ella remunerado dignamente.

Dado que los criterios de realidad que operan en la sociedad capitalista son la rentabilidad y la utilidad, nosotros ya no les servimos. Hay que formar fuerza de trabajo, descualificarla, adaptarla al mercado. Hace falta fuerza de trabajo flexible y, parece ser que urge. Para ello la educación debe desaparecer antes del 2010. Los proyectos de reforma hacia el espacio europeo nos dan las pautas a seguir para este suicidio colectivo. Es más, se apoyan en males menores que padecemos en las universidades que seria necesario revisar, para intentarnos hacer ver que en lo que han llamado “la sociedad del conocimiento” ya no es necesario que conozcamos nada, pues todo te lo da la sociedad, el mercado. Ahora la universidad está produciendo conocimiento y debe producir fuerza de trabajo que trabaje y consuma en la sociedad del conocimiento. Nos dicen que nuestros pequeños males, (que se solucionaría con pequeños cambios puntuales, internos a cada facultad), son por los que proponen su reforma.

Pero eso no es lo que dicen realmente sus informes. No nos venda la moto la universidad no está a la venta y sus intereses quedan nítidamente expresados en todos lo documentos. En la declaración de Bolonia encontramos como conclusión: “la finalidad última será llegar a una formación competitiva de nuestros estudiantes para un mercado de trabajo que supera nuestras fronteras”. Lo único que nos proporcionará la reforma es la producción rápida y eficaz de fuerza de trabajo flexible, sin fuerza contractual, inmersa en la tendencia actual de desvalorización de fuerza de trabajo cognitiva, legitimando así el salario precario.   

Otra de las causas que el proyecto Tuning nos propone como motivo de la reforma es que hay que formar ciudadanos responsables. Pero claro, tanto el concepto de ciudadanía como el de responsabilidad, también pasan a significar otra cosa. Ahora un ciudadano responsable es ser un buen trabajador, flexible, continuamente adaptable al mercado de trabajo. Un ciudadano responsable es un trabajador que este dispuesto a soportar el continuo cambio e inseguridades y mala vida que ofrece el mercado de trabajo como única posibilidad de existir. En el documento marco de febrero de 2003 se nos dice que: “nadie puede ni debe sentirse ajeno al impulso que implicará, en nuestro sistema educativo, su incorporación al Espacio Europeo en Educación superior”.

Nosotros estudiantes y licenciados en Filosofía no es que nos sintamos ajenos a este cambio sino que nos oponemos duramente a ser participes en este proyecto que significa la destrucción de la universidad y la desaparición del derecho a la educación Nos oponemos tanto por las causas que han motivado este nuevo enfoque de la educación así como por sus consecuencias que pasamos a ver a continuación.

Consecuencias

La consecuencia fundamental e inexorable de la convergencia europea en educación es la desaparición de lo que supuestamente pretender reformar, la educación, ya que niega las condiciones y el lugar donde el conocimiento pueda estar libre de cualquier tipo de autoridad privada. Antiguamente era la Iglesia la que impedía sacar a la luz los nuevos descubrimientos porque iba en perjuicio de sus intereses-todos conocemos el caso Galileo-; ahora, son los intereses de entidades privadas, los intereses del mercado los que lo impedirán. Ahora es el mercado el que tiene que decidir que sea o que no sea el conocimiento. El que la nueva “educación” -si es que puede seguir llamándose de este modo-, deba de centrarse en adquirir capacidades o habilidades y no conocimientos, hace que la habilidad pase de ser un medio para adquirir conocimientos y se convierta en un fin es sí mismo. La consecuencia de esto es que no tendremos nada que aprender, ni nada que enseñar.

Ahora el estudiante pasa a ser un cliente y el profesor un orientador, un guía que te aconseja cuál y cómo es el mejor camino a seguir. Pero las elecciones que pueda hacer el estudiante- cliente no estarán enfocadas en sus propios intereses sino que estos, dado que el criterio de calidad de los estudios no son públicos, sino que provienen del ámbito privado, del mercado, habremos de enfocar nuestros intereses a los criterios que se demanda que son los que se nos imponen. Las injerencias de las empresas en la universidad y su influencia sobre los presupuestos (Ley Orgánica de Universidades) tiene como consecuencia una orientación absolutamente comercial del conocimiento.

En la universidad de un futuro ya cercano, veremos como desaparecen los estudios clásicos. Seguiremos viendo como las salidas laborales no aumentan, la lista de parados, graduados, posgraduados, masterizados y doctores se alarga. Nos daremos cuenta como la precarización del empleo aumenta. Veremos como la memoria histórica se pierde. Nos percataremos de que la realidad deja de ser tangible y ser convierte en pura mercancía cada vez más etérea, sumergida en el rápido y acelerado proceso de producción y de consumo. Los estudiantes nos encontraremos, y ya empezamos a notarlo, en una coyuntura esquizofrénica, porque seremos a la vez clientes que consumen en el mercado-universidad y fuerza de trabajo que se adapta la mercado para satisfacer las demandas del capital. Veremos -y ya se están dando casos-, cátedras con nombres de multinacionales.

¿Qué hacer ante este futuro tan inmediato y desalentador? Los estudiantes de Filosofía proponemos ante la situación que se nos avecina una fuerte y continua resistencia. No estamos dispuestos a ser obligados a renunciar a nuestro derecho a una verdadera educación. No estamos dispuestos a renunciar a nuestro deseo de saber. Por ello no sólo no queremos converger en el espacio europeo sino que reclamamos condiciones materiales que posibiliten realmente nuestro acceso a ese deseo, a ese derecho a la educación. Queremos tiempo de ocio, queremos tiempo excedente para estudiar, no queremos que no sólo se nos arranque ese tiempo con la actual necesidad de simultanear trabajo y universidad, sino que no queremos que la universidad se convierta en un negocio. Queremos tiempo para asistir a clases magistrales o para estudiar en la biblioteca o para hacer seminarios. Queremos maestros y no pedagogos que nos orienten. No queremos expresar nuestros sentimientos en las clases, o en los despachos. Queremos aprender y hablar de filosofía. Por ello contra el informe Tuning, contra todos los acuerdos hasta ahora propuestos, contra todo lo aprobado que nos lleva a este suicidio colectivo de la universidad en su conjunto, contra esta reforma que pretende convertir la universidad en un gran negocio, pondremos toda le resistencia posible. No queremos una reforma que nos proponga que el estudiante se convierta en fuerza de trabajo y la universidad en un gran mercado.¡

Gracias! Estudiantes de Filosofía (UCM)