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DISCURSO PRONUNCIADO POR EL ESTUDIANTE AUGUSTO
LEIVA SAMPER COMO DELEGADO DEL COMITÉ SUPERIOR
DE LA F.E.C, EN EL SEGUNDO ANIVERSARIO DEL GENOCIDIO
BAJO LA DICTADURA DE ROJAS PINILLA.

 

COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS:

Con vuestra presencia aquí, en éste día de aciagos recuerdos, aquí en nuestra querida, pero mancillada por el crimen, Ciudad Blanca, aquí, rodeados por los tanques y fusiles de los esbirros del tirano ROJAS PINILLA, esa vuestra presencia aquí y en éstas circunstancias demuestra que los estudiantes de nuestra U.N. y de toda Colombia, también representados en éste momento, seguimos siendo los baluartes de la lucha por la liberación de nuestra patria, de las garras criminales de la dictadura fratricida.

Tuve el honor de ser escogido por el Comité Directivo de nuestra valerosa Federación de Estudiantes Colombianos, FEC para llevar su vocería y nuestra voz de aliento en la lucha infatigable para la liberación de nuestra sufrida Colombia.

Compañeros, a sabiendas de los riesgos que ésta vocería significa, pues bien sabidos son los vejámenes y asesinatos sufridos por nuestros representantes de nivel nacional y regional, por atreverse, nada más, que a hablar al pueblo y al estudiantado nacional, alentándolos en sus reivindicaciones. Pero cómo iba a incumplir, éste llamado a recordar nuestros mártires y héroes?

Y es que habiendo vivido yo las tragedias del 8 y 9 de Junio de 1.954, desde sus inicios aquí en éste mismo sitio, en éste inolvidable altar de la cultura que hoy nos reúne, hasta la culminación del genocidio en la fatídica calle 13 no podía yo hacer mas que venir a recordar y a rendir homenaje a nuestros compañeros caídos.

Recuerdo muy bien ese día 8 de junio de 1.954, día de sol y de recuerdos.... ya que conmemorábamos el 25avo aniversario de la muerte del estudiante GONZALO BRAVO PEREZ, victima de los disparos oficiales en 1.929. En aquella mañana fuimos, como era tradicional, a rendir tributo a la memoria de nuestro héroe, a pesar de las prohibiciones gubernamentales. Cuando en la tarde regresábamos a nuestras labores ordinarias nos encontramos sorpresivamente con la orden de los represores directivos oficialistas universitarios de cerrar las facultades. Sin temores, y con algo de buen humor ante el inesperado asueto, resolvimos aprovechar la tarde para un merecido descanso: Unos charlaban en corrillos estudiantiles, otros jugábamos al fútbol en aquel campito de recuerdos y las parejas de enamorados paseaban felices por las avenidas de ésta bella Ciudad Universitaria. En fin, todo era felicidad y alegría y nada hacía prever la tragedia que se avecinaba a pasos agigantados momentáneamente los predios de nuestra amada Ciudad Blanca se vieron ocupados por unos uniformes y unas botas y unos fusiles amenazantes que ante nuestro lógico y natural descontento por su presencia, se dieron a la tarea de atacar a los indefensos estudiantes, habiendo herido a varios de nuestros compañeros. Ante éste hecho reaccionamos y con nuestros puños, la más natural de las armas, hicimos frente hasta lograr desalojar a los atacantes de nuestros queridos predios. Pero el ya planeado crimen había que consumarlo para satisfacción del tirano y de sus esbirros.

Minutos más tarde un nuevo grupo de facinerosos hizo irrupción en la Ciudad Blanca. Aún me parece ver en éstos mismos metros de tierra la faz despreciable y criminal de esos lobos sedientos de sangre inocente.

Sonaron los disparos rompiendo el tradicional y elocuente silencio de nuestra alma mater, profanando el templo sagrado de la ciencia y la cultura. Y hubo gritos, sollozos y lágrimas mientras sobre el pavimento del recinto sagrado quedaba el consabido fruto de la violencia: Un cráneo destrozado, un cuerpo exánime bañado en su propia sangre; un dolor para la patria y una satisfacción para los violentos. Era el cuerpo de URIEL GUTIERREZ RESTREPO que yacía en holocausto eterno a la libertad y a la justicia. Y remojamos nuestros pañuelos en tu sangre oh! recordado URIEL Y Los hicimos nuestra bandera y gravamos vuestra imagen en nuestro corazón y la hicimos nuestro símbolo.

Rodeando tu cadáver juramos continuar la lucha en tu nombre con decisión, con fé y con esperanza. Allí estaban clamando justicia y libertad las vigorosas gargantas de HUGO LEON VELASQUEZ y ALVARO GUTIERREZ GONGORA, de HELMO GOMEZ LUCICH, de HERNANDO OSPINA, de JAIME MOOR RAMIREZ, de JAIME PACHECO MORA, y de HERNANDO MORALES y RAFAEL CHAVES MATALLANA, y la imagen simbólica de RAQUELITA CANTOR, quienes henchidos de valor habrían de seguirte en la senda del sacrificio en esa otra luctuosa y dolorosísima fecha del 9 de junio.

Fue un crimen premeditado por que había que acallar al estudiantado fogoso y digno luchador por la salud de la patria.

Escucho aún el ruido de los disparos asesinos de fusiles y metrallas que regaron nuestro recinto universitario y las calles de nuestra capital de sangre pura inocente.

Cupo el honor de llevar la iniciativa al uniforme gris pero el verde cobró un mayor número de víctimas. Pero todos quedaron satisfechos por que colmaron sus hitlerianas intenciones. Aún pueden campear sobre ésta pobre patria que tinta de temor bajo sus botas, o en los países como el Coloso del Norte, que son un buen trofeo para los que más se distinguieron por su brutalidad.

GONZALO BRAVO PEREZ: presente! URIEL GUTIERREZ RESTREPO: presente! ALVARO GUTIERREZ GONGORA: presente! JAIME PACHECO MORA: presente:!HELMO GOMEZ LUCICH: presente! HERNANDO OSPINA! Presente! HERNANDO MORALES, presente! RAQUELITA CANTOR: presente! JAIME MOOR RAMIREZ, presente! RAFAEL CHAVES MATALLANA, presente! HUGO LEON VELASQUEZ ARROYAVE presente!.

Presentes están también aquí todos los compañeros que han sido asesinados durante ésta atroz dictadura y durante los gobiernos reaccionarios que la precedieron, cuya lista es ya larga de enumerar.

Pero no nos van a arredrar con sus crímenes.

Unidos lucharemos, con nuestra Federación de Estudiantes Colombianos, FEC como cabeza y guía de nuestro movimiento nacional pues cada vez nos organizamos mejor.

Desde Nariño a la Costa, pasando por todos los demás colegios y universidades del país, haremos un solo cuerpo con nuestro puño cenado y en alto, con nuestra inteligencia, nuestro valor y nuestra fé en el triunfo. La lucha será aún más dura pero nuestro compromiso inquebrantable será la derrota de la dictadura y de las oligarquías sumisas que han explotado ya por tanto tiempo a nuestro pueblo y obstruido el recorrido de nuestra patria hacia la liberación total de nuestro pueblo.

Con nuestra lucha, veremos pronto la caída del tirano Rojas Pinilla, la ruptura de las cadenas opresoras, la autonomía universitaria, la reorientación de las políticas económicas poniéndolas al servicio de los desheredados de nuestra querida Colombia.

Compañeros: si es por la felicidad de la patria, acompañaremos a los caídos mártires hasta nuestro propio sacrificio.

AUGUSTO LEIVA SAMPER
Estudiante de Cuarto Año de Medicina de la Universidad Nacional.
Fundador y Presidente del Consejo Estudiantil de la Universidad Nacional y de la Federación de Estudiantes Colombianos FEC (En La Clandestinidad).

 

BOGOTA, CIUDAD UNIVERSITARIA JUNIO 9 DE 1.956