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Tema Central

 

LA SALUD DE LOS ESTUDIANTES DESDE LA MIRADA DEL “RIESGO”

 

Nora Cifuentes Noyes

Clara Duarte Cuervo

 

Los antecedentes:

La División de Salud Estudiantil, dependencia adscrita a la Dirección de Bienestar de la Sede Bogotá, viene desarrollando un modelo de atención integral en salud para jóvenes y adolescentes universitarios, a partir de la reforma instaurada en el año 1985 como consecuencia de las serias dificultades que llevaron a replantear los servicios de Bienestar para  Bogotá. La directriz bajo la cual se diseñaron las ofertas en salud, desde la recién creada “Vicerrectoría de Estudiantes y Bienestar Universitario”, fue muy clara: Transformar el Servicio Médico Social Universitario, de corte eminentemente asistencial (de atención a la enfermedad) y con un alcance muy limitado por la precaria situación financiera por la que atravesaba, en un programa más amplio, que involucrara todos los componentes de la salud y que abordara el concepto de “promoción de la salud” anticipándose, así, a la Ley 100 de 1993.

Había, entonces, que asumir un cambio radical que abarcara los conceptos, las estrategias de trabajo, la composición y cualificación del equipo de salud, la infraestructura física, entre otros. Esta labor no fue ni ha sido fácil; se puede afirmar que a más de veinte años de haberla iniciado, aún hay mucho por hacer y aún hay mucho que cambiar, sin embargo, hay una enorme distancia entre el servicio de ese entonces y lo que hoy está disponible para los estudiantes. Salud Estudiantil tiene trazado un norte reflejado en su Misión: “Proteger y optimizar la Salud Integral de los estudiantes de la Sede Bogotá mediante programas y acciones fundamentadas en sus características tanto individuales como colectivas, en un modelo de atención básica enmarcado en la estrategia de Promoción de la Salud, con el fin de contribuir al logro de sus metas académicas”.

Así las cosas, el trabajo desarrollado en el periodo 1985-96 ya permitía una aproximación al conocimiento de las características sociodemográficas y de salud de la población estudiantil de pregrado. ¿Cómo hacer realidad el anticiparse a las situaciones de “riesgo”, detectadas desde el ingreso del estudiante a la Universidad? Surge, entonces, la iniciativa del incursionar en este tema, para lo cual se revisaron las Historias Clínicas de  estudiantes de cinco carreras de segundo semestre académico en adelante, con el fin de indagar su situación de salud al ingreso, si habían utilizado los servicios y cuáles de estos habían utilizado. Este primer vistazo llevó  a tomar conciencia sobre la necesidad de diseñar un programa que recogiese de manera sistemática, la información referente al diagnóstico integral de salud desde la perspectiva de riesgo y que planteara acciones a efectuar a partir de dicho conocimiento. Nace, así, en el año 1997 el programa “Intervención Temprana en Factores de Riesgo”, sobre el cual se centra el tema de este escrito.

¿De qué se trata?:

El término factor de riesgo hace referencia a una condición o característica que se sabe asociada a la probabilidad de padecer, desarrollar o estar particularmente expuesto a situaciones adversas y que al intervenirlo, se reduce la frecuencia de las mismas. Bajo esta definición resulta claro que dichas condiciones no solo son detectables, sino que pueden ser intervenidas (transformadas) disminuyendo su capacidad de afectar el bienestar y desempeño de una persona.

 

A partir de la Historia Clínica Integral (requisito para que un admitido a pregrado pueda hacer uso del derecho de matrícula), la División de Salud Estudiantil identifica factores de riesgo en las siguientes categorías: condiciones económicas, de vivienda, dinámica familiar, habilidades sociales, autonomía, autoestima, estructura emocional, antecedentes académicos, uso del tiempo libre, consumo de psicoativos, seguridad alimentaria, salud visual, salud oral y condiciones biomédicas. La tipificación de los riesgos se realiza con base en un “consenso” construido entre todos los integrantes del equipo de salud.

En el contexto de la vida universitaria, estas condiciones son detectadas por su relación con la aparición de enfermedades pero, sobre todo,  por su potencial incidencia sobre el desempeño y rendimiento académicos de los estudiantes. 

Todos los factores de riesgo enunciados previamente pueden llegar a afectar el rendimiento académico, en la medida que faciliten el desarrollo de enfermedades o estados de malestar que resulten en ausentismo, pérdida de interés, motivación o disminución de  la capacidad para responder a demandas académicas particulares. Así por ejemplo, un estudiante con bajo peso y malos hábitos de alimentación (indicadores de riesgo en seguridad alimentaria), probablemente se muestre somnoliento durante las clases, su atención y concentración sean bajas, adquiera infecciones con frecuencia y por ello se ausente; sin embargo, algunas condiciones de riesgo tienen mayor peso a la hora de determinar el bajo rendimiento escolar.

 

Los estudios acerca de los problemas de bajo rendimiento académico en escolares de todas las edades, son contundentes al afirmar que este fenómeno se asocia con factores de diversa índole y no debe ser atribuido exclusivamente a deficiencias en habilidades (ej. Compresión de lectura, resolución de problemas, redacción, etc.) ni la pre-existencia de conocimientos básicos que posibiliten la comprensión y asimilación de otros más complejos.

En el  caso de la Universidad Nacional, se ha observado que algunos factores de riesgo son más  frecuentes en los estudiantes que atraviesan por situaciones de  pérdida de asignaturas, repitencia, deserción, retención y pérdida de la calidad de estudiante. Estos  factores están relacionados con sus habilidades sociales (ej. capacidad para trabajar en grupo, expresarse verbalmente, establecer y mantener relaciones sociales, respetar normas), dinámica familiar (composición, apoyo  y calidad de las relaciones al interior de la familia), estructura emocional (expresiones afectivas, síntomas psíquicos), condiciones económicas y  antecedentes académicos (habilidades básicas, antecedentes de rendimiento y adaptación en el medio escolar, orientación vocacional- profesional).

 

Es importante insistir en que la presencia de factores de riesgo no implica que la dificultad, problema o enfermedad con la cual se ha asociado necesariamente va a presentarse, generalmente hace referencia a características que pueden ser  modificadas o compensadas para disminuir la probabilidad de que el evento ocurra. Esto significa que los factores de riesgo con los que ingresan los estudiantes a la universidad, no deben ser entendidos como predictores de fracaso o dificultad académica, sino como indicadores de la necesidad de movilizar acciones o recursos para intervenir, modificar o compensar aquello que puede llegar a generar problemas.

En un estudio realizado en el año 2004 por la División de Salud Estudiantil, como parte del proyecto BPUN “Prevención en Salud- Vigilancia en Salud para la Comunidad Estudiantil”, se realizó una prueba piloto con una muestra de 150 estudiantes de diferentes carreras;  se encontró que de aquellos estudiantes que presentaron bajo rendimiento en el primer semestre, el 86% mostraba condiciones de riesgo en estructura emocional, el 63% en antecedentes académicos, el 59% en habilidades sociales, el 45% en dinámica familiar y el 27% en condiciones económicas.

 

Descripción de las categorías:

 

Factores de riesgo en estructura emocional:

Se consideran condiciones de riesgo en este aspecto las siguientes:

-    Situaciones familiares que estén afectando emocionalmente  al estudiante.

  • Antecedentes de abuso o violencia sexual tras los cuales no se recibió asesoría o apoyo psicológico o psiquiátrico.
  • Presencia de sintomatología física asociada a ansiedad u otros sentimientos.
  •  Antecedentes de enfermedad psiquiátrica del estudiante.
  • Antecedentes de enfermedad psiquiátrica de algún familiar directo.
  • Baja autoestima asociada a alteraciones en el apetito.
  • Manifestación de necesidad de apoyo psicológico, asociada a la expresión de sentimientos o el señalamiento de situaciones traumáticas.
  • Presentar con frecuencia sentimientos de ansiedad, aislamiento, tristeza, poco interés en hacer cosas, desesperanza, irritabilidad.
  • Presentar con frecuencia autoagresión, ideación o intento de suicidio. 

Estas situaciones básicamente afectan la disposición del estudiante frente a las actividades, reducen su capacidad para interesarse y comprometerse con las mismas y requieren, en buena parte de los casos, de atención psicosocial individual.

Factores de riesgo en antecedentes académicos: 

Hacen referencia a la historia escolar de un estudiante previo a su ingreso a la universidad. Se consideran indicadores de riesgo en esta categoría los siguientes:

  • Elección de carrera por presión, sugerencia familiar o facilidad de ingreso.
  • Historia académica con rendimiento regular o deficiente.
  • Dificultades durante la educación media (adaptación, pérdida de años u otros).
  • Haber permanecido cinco o más años sin realizar actividades académicas.
  • Estudios superiores previos (técnicos o universitarios) sin concluir, por bajo rendimiento.
  • Dificultades en manejo del tiempo, concentración, comprensión de lectura, expresión oral o escrita.

 

La presencia de estas características fundamentalmente implica la insuficiencia de recursos individuales que permitan enfrentarse con éxito a demandas académicas particulares y pueden influir sobre la motivación del estudiante frente a las mismas, generar sentimientos de incapacidad o fracaso o llevar al abandono por insatisfacción. Ya que en su mayoría se refieren a habilidades que pueden ser desarrolladas,  su abordaje implica la movilización de recursos personales y la disponibilidad de espacios institucionales propicios para ello. En algunos casos estos factores de riesgo ameritan atención psicosocial individual.

 

Factores de riesgo en habilidades sociales: 

Habilidades sociales se refiere a la capacidad de un estudiante para entablar y mantener relaciones gratificantes  con los otros y resolver las situaciones difíciles que se le presenten, en las interacciones con pares y personas que le significan autoridad. Se consideran condiciones de riesgo en habilidades sociales las siguientes:

  • El no compartir las vivencias personales con nadie.
  • Tener dificultad para expresar ideas, adaptarse a cambios, acatar normas, manejar conflictos, hacer amigos, entablar relaciones de pareja, trabajar en grupos o vivir en comunidad.

 

Estas condiciones pueden afectar el bienestar emocional del estudiante y convertirse en limitantes al momento de desempeñar actividades que implican relacionarse con otros, seguir lineamientos o instrucciones, distribuir tareas, cooperar o compartir, asumir roles específicos dentro de un grupo, buscar ayuda. Algunas de estas características se modifican con el tiempo, al encontrar afinidad con los pares y  a través de la interacción en espacios sociales y académicos propicios;  en algunos casos  demandan  atención psicosocial.

 

 

Factores de riesgo en dinámica familiar: 

Se refieren a las percepciones sobre disfuncionalidad  o conflicto al interior de la familia,  así como la disgregación en su estructura, lo que supone  un escaso soporte o apoyo afectivo y económico para el estudiante. Se consideran las siguientes:

  • Familia disuelta o recompuesta con relaciones conflictivas.
  • Abandono o muerte de alguno de los progenitores o de ambos.
  • Relación con el padre o la madre entendida como sobreprotectora, indiferente o autoritaria.
  • Relación con hermanos conflictiva, si el estudiante es mayor de 18 años.
  • La familia asume los conflictos de manera evasiva, violenta o con ansiedad y angustia.
  • Relación de pareja caracterizada por conflicto o dependencia,  en el caso de estudiantes casados o que conviven en unión libre.
  • Selección de “falta de afecto o ausencia de autoridad” como principal debilidad de la familia.
  • Situaciones familiares problemáticas que afecten al estudiante en la actualidad.

 

Estas características  pueden influir sobre la percepción de apoyo que el estudiante tiene de su familia, su comportamiento social, afectan el bienestar emocional, determinan la manera como asume su rol. Es frecuente que ameriten intervención psicosocial individual o familiar; otras pueden ser sobrellevadas sin que afecten considerablemente el desempeño.

 

Factores de riesgo en condiciones económicas:

Al hablar de condiciones económicas se hace referencia a la capacidad de un estudiante para  asumir los gastos mínimos  generados por la actividad académica (fotocopias, útiles y materiales de estudio, transporte, alimentación, etc.). Cuando tales recursos  son insuficientes,  se habla de factor de riesgo. 

Si bien se tiende a atribuir a este factor una alta correlación con los problemas académicos, los análisis han mostrado que por sí solo no tiene tanto peso como determinante del bajo rendimiento,  pero sí cuando se suma a otros factores de riesgo psicosocial.

Ante la presencia de estas condiciones  resultan útiles los apoyos que brinda Bienestar Universitario, pero también exige del estudiante un fuerte compromiso con su proyecto académico y un posicionamiento frente al mismo, lo cual le facilitará activar los recursos y aprovechar inteligentemente las oportunidades del medio.

 

 

Algunos hallazgos:

En términos de lo individual la detección temprana de los factores de riesgo permite adelantar intervenciones oportunas, dirigidas a disminuir su impacto sobre el bienestar y el desempeño y rendimiento académicos, mientras en lo colectivo permite caracterizar los grupos de poblaciones para priorizar acciones, distribuir recursos  e identificar tendencias de comportamiento y morbilidad; en definitiva,  conocer más a los estudiantes.

Gracias a esta caracterización se sabe que en el año 2005 el 71.5% de los admitidos presentaba al ingresar patologías sin tratar o por descartar;  aunque en la mayoría de los casos se trataba de enfermedades que no revisten mayor complejidad tales como acné, gastritis o  bajo peso; éstas guardan relación con aspectos emocionales y alimentarios que afectan la vida de los adolescentes y los jóvenes.

Se ha identificado que cerca del 40% de los admitidos presenta problemas visuales, los cuales tienen una influencia directa sobre la capacidad de realizar algunas actividades académicas.

Se confirma que los cambios en el estilo de vida están incidiendo cada vez más temprano, sobre el bienestar de las personas jóvenes al detectar casos de hipertensión, diabetes, sobrepeso y obesidad  en individuos que, en promedio, no superan los 18 años de edad.

Se ha identificado una marcada labilidad en la esfera psicosocial,  pues el 66% de quienes ingresan presentan factores de riesgo en estructura emocional y de ellos, el 17% tipifica alto riesgo en esta esfera; cerca del 32% se siente inconforme o afectado por la dinámica de su familia y el 26% presenta dificultades para relacionarse con los demás.

Se sabe que el 38% presenta deficiencias en habilidades académicas, antecedentes académicos de dificultad o fracaso o han realizado la elección de carrera bajo presión o sin criterios adecuados.

Los hallazgos para el grupo de admitidos al periodo 1-2006 se resumen en el siguiente cuadro:


TIPIFICACIÓN DE FACTORES DE RIESGO EN LA SALUD INTEGRAL
ADMITIDOS A PROGRAMAS ACADÉMICOS DE PREGRADO
UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA – SEDE BOGOTÁ
PRIMER SEMESTRE DE 2006

FACTORES DE RIESGO

MEDIO

%

ALTO

%

TOTAL

%

Condiciones Económicas

722

29,61

0

0

722

29,61

Condiciones de Vivienda

65

2,67

0

0

65

2,67

Dinámica Familiar

694

28,47

123

5,05

817

33,51

Habilidades Sociales

488

20,02

96

3,94

584

23,95

Autonomía

250

10,25

20

0,82

270

11,07

Autoestima

54

2,21

4

0,16

58

2,38

Estructura Emocional

1260

51,68

381

15,63

1641

67,31

Antecedentes Académicos

741

30,39

185

7,59

926

37,98

Uso del Tiempo Libre

254

10,42

0

0,00

254

10,42

Consumo de SPA

424

17,39

197

8,08

621

25,47

Seguridad Alimentaria

189

7,75

33

1,35

222

9,11

Manejo Sexualidad

449

18,42

129

5,29

578

23,71

Salud Visual

1

0,04

99

4,06

100

4,10

PPC>=5

746

30,60

45

1,85

791

32,44

AV sin corregir

828

33,96

0

0,00

828

33,96

Salud Oral

23

0,94

203

8,33

226

9,27

Enf. Preexistente sin tratar

1627

66,735

100

4,1017

1727

70,8368

Enf. Preexistente en tratamiento

383

15,7096

1

0,041

384

15,7506

Discapacidad

3

0,12305

0

0

3

0,12305

TOTAL ESTUDIANTES

2438

 

 

 

 

 

 

¿Qué falta?:

Hasta ahora se ha avanzado mucho a nivel del diagnóstico de los diferentes  riesgos presentados por los estudiantes, se ha mejorado el mecanismo para realizar la convocatoria a usuarios del programa, se ha logrado que un mayor número de profesionales del equipo de salud participen en la consulta de Orientación y Asesoría, pero aún no existe la manera de realizar el seguimiento que es indispensable para evaluar y medir el impacto de las intervenciones; ello se debe a las dificultades que se han presentado para avanzar en el proceso de sistematización de la información en la División, situación que debe solucionarse en el inmediato plazo; al respecto ya está planteada una propuesta que busca la construcción del “Sistema Nacional de Información en Salud Estudiantil- SINSE” y que se encuentra en espera del aval para su inicio.

También es importante avanzar en la construcción de una metodología que permita el posicionamiento de la estrategia de Promoción de la Salud, desde el enfoque de Calidad de Vida,en el ámbito universitario para lo cual, a partir de una experiencia demostrativa realizada en la Facultad de Ciencias, se está adelantando la gestión para iniciar un trabajo que incluye veinte programas académicos a intervenir. Se espera que dicho trabajo pueda ser desarrollado en el presente año.

 


1 Jefe (e) División de Salud Estudiantil.

2 Líder Funcional Programa “Intervención Temprana en Factores de Riesgo”. DSE.