Las Sedes

Por Enrique Forero

La Universidad Nacional de Colombia vivió durante la pasada administración una etapa de modernización de sus estructuras académico-administrativas que era absolutamente necesaria. Con amplias opciones de participación por parte del profesorado, se llevaron a la práctica modificaciones que estaban siendo requeridas por la comunidad universitaria, mientras se respetaron y fortalecieron iniciativas de administraciones anteriores que representaban enormes ventajas para la institución.

El desarrollo que alcanzaron las sedes nuevas o jóvenes, también conocidas en su momento como “sedes de frontera” (San Andrés, Arauca y Leticia), es uno de los mejores ejemplos de ese proceso de construcción de la presencia nacional de la Universidad, que ya estaba en progreso pero que fue impulsado sin desfallecer en los últimos seis años. En las tres sedes se vio un claro incremento de los programas académicos, se construyeron y/o adecuaron las sedes de San Andrés y Arauca, y se adelantaron acercamientos importantes con las comunidades locales. Con base en análisis cuidadosos se establecieron los programas que llenaban en la forma mas apropiada las expectativas y necesidades de cada región (Maestría en Biología Marina en San Andrés, pregrado en Lingüística en Leticia, Enfermería en Arauca)

Uno de los avances mas importantes fue la separación definitiva entre la Sede Bogota y el llamado “nivel Nacional”. La filosofía de esta separación era muy clara. El nivel nacional se dedicaría al establecimiento de políticas generales para toda la Universidad, y a la proyección de esta hacia la sociedad, tanto dentro como fuera del país. Se buscaba que el Rector General y las demás autoridades universitarias de ese nivel pudieran pensar “en grande” la Universidad, mientras el Vicerrector y las autoridades de la Sede se concentraban en el desarrollo de esta en todos los aspectos tanto administrativos como de la vida académica en general. Así, por ejemplo, mientras el nivel Nacional se encarga de definir políticas de investigación para TODA la Universidad, el nivel de Sede las implementa y a la vez reconoce las idiosincrasias y necesidades locales y las refleja en sus lineamientos propios.

Los marcos de referencia son diferentes. Las necesidades son diferentes. Los problemas son diferentes. Además, porque habría de ser especial el tratamiento que se le daba a Bogotá en comparación con el que recibían Medellín, Manizales y Palmira? Con que lógica debería el Rector General resolver los problemas del profesor de la sede Bogotá y no los del profesor de otras sedes?

El Plan de Desarrollo de la Universidad reflejó muy bien estas circunstancias, con la identificación de programas de interés para toda la universidad y no solo para una sede en particular, que abrían grandes oportunidades para el intercambios de experiencias y el fortalecimiento de redes a nivel nacional.

Parece increíble tener que volver sobre estos temas que fueron debatidos ampliamente hace ya varios años. Es necesario conocer la Universidad y haber vivido de cerca su complejidad para entender las bondades de esta separación.


Sexta Edición - Mayo de 2004