Tema:

Relación entre estructuras, imágenes y culturas académicas

Por: Carlos Cortés Amador
Facultad de Ingeniería de Sistemas e Industrial

 

Introducción


Desde la teoría de la organización se explica por qué las instituciones educativas tienen una estructura formal similar a la de cualquier otra organización; dichas estructuras concretan el modo como se establece el patrón de relaciones y responsabilidades, la asignación, coordinación e integración de las unidades y personas; las relaciones de poder y autoridad, los estatus y jerarquías dentro de la organización, esto es los sistemas normativos, los procedimientos y controles que regulan las actividades.
A pesar de tener estructuras similares a otras organizaciones, las universidades poseen características específicas que definen su misión, visión, objetivos, políticas y estrategias. De tiempo atrás, sobre todo a partir de la división de las facultades en departamentos, lo común es organizarlas en torno a la transmisión, la conservación, el descubrimiento o la aplicación del conocimiento; en otras palabras esa organización se da desde tres puntos de vista: a) la docencia o formación; b) la investigación o producción de conocimiento y c) la extensión o difusión, según principios de integración de la universidad con la sociedad. De esta manera las teorías contemporáneas se replantean las estructuras universitarias, que tienen en el conocimiento, su hilo conductor.
Este ensayo inicialmente esboza dos estructuras básicas en la organización de las universidades, luego trabaja el concepto de cultura organizacional con énfasis en las culturas académicas, a continuación trata sobre las imágenes de universidad más comunes (1). Finalmente se presentan algunas consideraciones que relacionan un estudio estadístico sobre 590 proyectos de investigación realizados en la Sede Bogota, con la cultura de investigación y el necesario impacto que esta situación puede tener en el mejor desarrollo de los posgrados, en particular de los doctorados.

 


ESTRUCTURAS FUNCIONALISTAS Y ESTRUCTURAS ORGÁNICAS


Cuando se analizan las instituciones universitarias es válido estudiarlas a la luz de la teoría de la Administración (2), que distingue:


a) estructuras centradas en insumos
b) estructuras basadas en productos o servicios.


En relación con lo primero, las estructuras se llaman "funcionalistas", “burocráticas” o "mecanicistas", porque sus principios están basados en la subordinación; sus estructuras de control y su autoridad son jerárquicas; la definición de cargos, procedimientos y responsabilidades son centralizadas; sus formas de interacción y comunicación son verticales.
De acuerdo con las estructuras orgánicas, segundas estructuras, la asignación de tareas incorpora los desafíos del cambio y el enriquecimiento laboral; la autoridad está más distribuida y se presentan mecanismos reticulares; la definición de cargos, procedimientos y responsabilidades son objeto de redefinición continua y las formas de interacción son horizontales.
En el primer caso los posibles cambios son determinados por un poder que está estrictamente centralizado, que está preocupado por la aplicación de programas de acción estandarizados normalizados y controlados por los campos de conocimiento que ya existen en la institución, de manera que son improbables los avances innovadores significativos, dentro del desarrollo integrado de la institución.
En el caso de las estructuras organicistas, se persigue el desarrollo institucional por medio de equipos estructurados, de modo que se busca generar ambientes propicios para el cambio, mediante la organización de equipos que aborden problemas nuevos, lo que comprende varias disciplinas e interrelaciones entre los diferentes componentes de la sociedad donde actúa la universidad (3) .
En resumen, en el esquema burocrático funcionalista las estructuras son rígidas, verticales y autoritarias, en tanto que en las estructuras orgánicas, existe una distribución y descentralización del poder en las diferentes agrupaciones académicas; este último estilo de dirección es flexible, de coordinación informal y de responsabilidad distribuida a lo largo y ancho de las distintas entidades académicas.
Adicionalmente, hay que señalar cómo la cultura y la imagen que se tiene sobre la universidad, se introduce por los intersticios de las estructuras universitarias, determinando su desarrollo y devenir.

 

EL CONCEPTO DE CULTURA EN LAS ORGANIZACIONES

Sin entrar en un debate especializado sobre la cultura y sus múltiples determinaciones, se hace evidente que ese concepto abre enormes espacios creativos para una mejor comprensión de la sociedad y para entender mejor las organizaciones. En resumen se la puede describir como aquello que comprende códigos, símbolos, significados, reglas de comportamiento, artefactos, saberes etc.
Algunos pensadores dicen que "la cultura es todo", dentro de lo cual se destaca la educación como factor de desarrollo de las naciones, principio que muchas veces corresponde más a lo formal que a lo real. Sin embargo, en casi todas las naciones existen sistemas educativos formales que privilegian unos aspectos en detrimento de otros; en algunos sistemas nacionales de educación hay inclinación hacia el saber especulativo o hacia las profesiones llamadas liberales, mientras otros sistemas destacan el saber práctico y la producción de conocimientos.
Sea cual sea el contexto nacional, la cultura académica es entendida como el conjunto de símbolos, códigos, reglas y saberes que son aprendidos y compartidos por los integrantes de las instituciones educativas (a partir de creencias, ideologías, leyendas, relatos etc). Esta es una cultura que se genera en medio de conflictos, vínculos afectivos y cuerpos simbólicos, en donde se entretejen las estructuras de trabajo, las creencias, los conceptos de autoridad y los espacios de poder.
Existen dos situaciones a destacar. La primera que corresponde a las instituciones universitarias pequeñas: sus unidades son interdependientes y se promueven los valores unificadores y vinculantes. La segunda o de universidades de larga tradición: como en las anteriores, en éstas también existe la tendencia a aumentar el grado de integración organizacional.
Como parte de los valores, se privilegia la lealtad y el sentido de pertenencia de los miembros de la institución; sin embargo, las universidades con culturas muy fuertes tienden a perder la capacidad de adaptación y sus respuestas a los cambios son muy lentas; es de anotar que, cuando las universidades son muy grandes se generan subculturas en los diferentes estamentos, que responden a intereses y valores, específicos e individualizados.
En particular los analistas del tema afirman que las culturas de las disciplinas o profesiones se consolidan a lo largo de varias generaciones que modelan sus propios procedimientos; más aún cada disciplina en sus actividades opera con una tradición cognitiva y con pautas de comportamiento determinadas, que son claves para el reclutamiento de los nuevos miembros, como bien lo analizó Kuhn (4).
En este último sentido, el ya citado Clark resalta que en las disciplinas con tradiciones consolidadas, por ejemplo en la física o las matemáticas, se producen mayores acuerdos o consensos acerca de qué enseñar e investigar; mientras que en las ciencias sociales los acuerdos son más tortuosos. Las primeras disciplinas tienden a funcionar como sistemas culturales cerrados y las segundas como sistemas abiertos.
Adicionalmente hay que señalar que la profesión de los académicos es una fuente de valores en la conformación de la respectiva cultura. Aunque existen ciertos valores comunes, tales como el derecho a la participación en el gobierno colegiado o la libertad de enseñanza e investigación, estas comunidades van generando otros valores e intereses.
En las comunidades académicas pueden distinguirse, entre otras subculturas, las de los científicos naturales, las de los médicos, las de los investigadores sociales, que desarrollan sus ritos, creencias y modalidades de trabajo, dependiendo de la antigüedad de la comunidad académica, de su historia o del poder social que haya desarrollado, entre otros factores.
En este contexto, los integrantes de la comunidad universitaria, en especial los académicos, pueden responder a diversas orientaciones debido a las diferentes funciones que desarrollan: Unos defenderán los valores inherentes a la formación ejemplificada en la docencia, algunos se inclinarán por las labores de integración con la sociedad (extensión), mientras otros defenderán la investigación etc.
Al interior de los esquemas administrativos y las culturas universitarias Clark ha distinguido cuatro modelos: colegiado, desarrollista, directivo y de negociación. A estos cuatro debe añadirse un quinto esquema como se describe a continuación:
El primero, modelo colegiado, privilegia la libertad académica, la influencia de los académicos en la toma de decisiones, tomando el juicio de los pares por encima de cualquier otro tipo de autoridad. Propugna por esquemas de trabajo donde se guarde un equilibrio entre las tres funciones arriba mencionadas o esquemas que privilegien la investigación sobre la docencia (o al contrario); igualmente en este modelo se busca la selección de las autoridades en función de los antecedentes académicos y no de sus habilidades para ocupar los puestos de gestión.
El modelo desarrollista de los años sesentas, es el segundo modelo definido por Clark. En este se ha buscado una mayor coherencia entre el planeamiento y el desarrollo práctico de la universidad. Igualmente se elaboran programas de actualización y perfeccionamiento para los docentes, se crean oficinas de investigación sobre la propia institución y se realizan talleres, consultorías y textos de acuerdo con las necesidades del funcionamiento organizacional efectivo, que incluye la toma de decisiones, la solución de problemas y el manejo de conflictos.
En las últimas décadas, ha aparecido un tercer modelo, el directivo, que se caracteriza por una permanente preocupación por la eficiencia en la utilización de los recursos y en el uso de criterios de desempeño para juzgar los resultados educativos.
Un cuarto modelo es el de la negociación que surge como contrapuesta al modelo directivo y a la burocratización de las instituciones; se manifiesta en la exigencia de convenios colectivos de trabajo, un mayor poder para los profesores y estudiantes y una permanente negociación de los conflictos universitarios.
Por último, quinto, está el modelo de universidad empresarial que plantea un uso rentable de recursos, organiza las unidades académicas en torno a centros de costo y presupuesto y considera que sus usuarios son clientes a los que debe satisfacer. Tanto este como el modelo directivo se han difundido por varias razones, entre ellas, según Clark por los problemas de eficiencia y por la escasez de recursos financieros, lo que ha conducido a la búsqueda de nuevas fuentes de financiamiento.

 

LAS IMÁGENES DE UNIVERSIDAD

Desde una perspectiva interna, las universidades han venido forjado sus propias percepciones e imágenes, que han servido para orientar las actividades internas y sus relaciones con la sociedad. Según resumen que hace Daniel Eduardo Toribio en su artículo “La evaluación de la estructura académica” (5), existen por lo menos siete imágenes sobre la universidad. A continuación se presentan algunos rasgos de estas siete imágenes:

a) la imagen colegial de gran tradición e influencia, que considera la universidad como una comunidad en la que los profesores trabajan en forma conjunta y se autogobiernan, por lo que se valoran el consenso para la toma de decisiones y la autonomía académica. Es una imagen que sigue teniendo vigencia y gran capacidad de convocatoria.

b) la imagen profesional al igual que la anterior plantea que la autoridad se ejerce en función de la antigüedad y el prestigio. Más allá de las divergencias, quienes tienen esta imagen de la universidad comparten normas y conductas basadas en los conocimientos y habilidades, en muchos casos corporativistas y profesionales.


c) La imagen política es de gran realismo al señalar las diferencias y enfrentamientos que se dan dentro de la universidad, en contraste con la homogeneidad y cooperación que caracteriza a las dos imágenes anteriores. Es una visión muy útil para diagnosticar situaciones, pero tiene limitaciones cuando se trata de planificar y organizar.

d) La imagen burocrática se basa en la estructura jerárquica, en la cadena de mandos y en la elaboración de reglas y procedimientos para definir políticas. Esta imagen supone que las acciones y los fines tienen un fuerte componente racional, independientemente de otras consideraciones en los procesos de toma de decisiones.

e) La imagen subjetiva permite representar a la universidad como un sistema en continua interacción entre los individuos que integran la institución. Desde este ángulo, hay una permanente construcción en la que se enfatiza la incertidumbre, la impredictibilidad, la inestabilidad y la complejidad institucional.

f) La imagen de la universidad emprendedora que se adapta al medio. Su principal característica es el eficientismo extrapolando las condiciones empresariales a las de la educación.

g) La imagen cibernética representa a la universidad como una organización flexible y creativa, que se halla en intercambio permanente con su entorno. Los que tienen esta imagen universitaria tienden a verla como una organización con capacidad para aprender, aunque reconocen las dificultades de implementar decisiones en ambientes cambiantes y en unidades pequeñas y autónomas que no aseguran la unicidad en la interpretación.

 

CULTURA DE INVESTIGACIÓN Y SU IMPACTO EN LOS DOCTORADOS

Una interesante relación a tener en cuenta en este tipo de análisis, es la que existe entre cultura de la investigación y la organización de los doctorados. Sin duda, a nivel mundial, el ejemplo a seguir durante mucho tiempo fue la universidad alemana, mientras que la Física ha sido una de las disciplinas que se ha convertido en el modelo de los doctorados, sobre todo hasta mediados del siglo XX - de entonces a esta parte, la Biotecnología ha comenzado a ser el paradigma de la investigación y de los doctorados contemporáneos.
En Latinoamérica, algunas universidades ya tienen una historia respetable en esta árdua tarea, en tanto la mayoría de las instituciones de educación de la región lleva sólo algunos lustros o apenas está iniciando. Esta falta de tradición en términos académicos tiene un peso enorme en el desarrollo de una universidad, pues construir una infraestructura, formar los recursos y talentos humanos, adquir la experiencia es una labor que comienza a consolidar resultados después de mucho tiempo de labores conjuntas; lo anterior significa que:


a) se requiere un trabajo persistente y continuado, dentro de escenarios propicios y participación de actores claves que entran a jugar papel importante en la construcción de visiones e imágenes de universidad que estén acompasadas con objetivos claros;

b) se deben establecer políticas y estrategias universitarias sólidas, consistentes y continuadas;

c) se necesitan planes de trabajo de largo plazo y asignar presupuestos adecuados para el desarrollo de líneas de investigación y sobre todo,

d) conformar tejidos académicos alrededor de actividades y voluntades que trabajen con propósitos generales de comunidad y sociedad (6) .
En este sentido las universidades que tengan como uno de sus fines organizar y consolidar sus doctorados deben tener como una de sus prioridades, la evaluación y seguimiento permanentes de sus proyectos académicos en todos los niveles de su formación: pregrado, especialización, magíster y doctorado. En particular se hace necesario el impulso a la autoevaluación permanente de sus procesos de investigación (que de una u otra forma están ligados con la formación y la extensión), por lo que vale la pena destacar el trabajo que se realizó en la Sede Bogotá de la Universidad Nacional de Colombia, sobre la evaluación de sus proyectos de investigación (7).

Con base en ese estudio cuantitativo, se puede plantear como supuesto que en esta institución se ha venido construyendo una cultura de la investigación, que seguramente tiene una correspondencia parcial con la imagen de universidad que poseen los integrantes de sus comunidades académicas. Sin entrar en detalles técnicos, se observa que los indicadores e índices del estudio, se construyeron teniendo en cuenta los siguientes criterios: pertinencia social, calidad académica, formación integral, participación e interdisciplinariedad.
Sin embargo cuando se entró a la validación del modelo se encontraron algunos hallazgos sorprendentes que llevaron a cuatro conclusiones importantes:

1. Se puede destacar el aporte de los índices de pertinencia, formación integral y calidad en la construcción del índice final de excelencia, mientras que el aporte de los índices de participación e interdisciplinariedad fue bajo o casi nulo.
De lo anterior se concluye que "los productos y variables que más aporte mostraron en la evaluación de los proyectos a través del índice excelencia fueron: trabajos de grado, tesis (pregrado, maestría y doctorado), monografías, fonografías, conferencias internacionales, conferencias nacionales, cursos, bases de datos, memorias, guías, manuales, talleres, páginas Web, cartillas, catálogos, trabajos de extensión, videos, artículos nacionales e internacionales, libros y número de estudiantes involucrados en el proyecto".

2. Del total de proyectos (590), sólo el 30% obtuvieron resultados que pueden ser considerados por encima de aceptables, particularmente, en el índice de excelencia.

3. La metodología para la evaluación de proyectos ya referida es una propuesta que debe ser refinada teniendo presente que es necesario revisar sistemáticamente el formulario de recolección de información de los proyectos, con la participación activa de los investigadores.

4. Los criterios establecidos para construir el modelo son los más aproximados para definir las características de una institución universitaria. Específicamente el análisis de los índices con base en dichos criterios, muestra que la propuesta es válida desde el punto de vista estadístico.

Nuevamente con base en el estudio citado, se presentan algunas recomendaciones, que seguramente coadyuvarán en el fortalecimiento de la cultura de la investigación en la Universidad Nacional de Colombia y por ende en la consolidación de los doctorados:

1. Se hace oportuno que haya un sistema automático de seguimiento y evaluación de los proyectos, para lo cual se requiere establecer interactividad entre los distintos sistemas de la Universidad.

2. Se hace necesario ubicar claramente los proyectos de investigación, dentro de áreas temáticas, que puede hacerse siguiendo algún patrón nacional/internacional o retomando, modificada, la clasificación que se siguió en los Campos de Acción Institucional.

3. Se requiere diseñar, elaborar e implementar proyectos interdisciplinarios que continúen facilitando la participación de profesores de distintas áreas y categorías y, adicionalmente, involucren estudiantes de pre y posgrado.

4. Se deben buscar fuentes externas a nivel nacional e internacional para investigaciones que la Universidad considere que requieren altos montos e inversiones. Hasta ahora las investigaciones de menor envergadura prácticamente no han tenido problemas, dada la existencia de una financiación interna conocida como “capital semilla”.

5. Se debe mejorar continuamente la calidad de la investigación de la Universidad, relacionándola con la pertinencia social, de manera que sean claras las interacciones y las integraciones de la comunidad universitaria con la sociedad colombiana.

6. Se debe fortalecer la formación integral, enmarcada dentro de los propósitos de la Universidad, puesto que es la forma de crear interacciones sinérgicas entre docencia, investigación y extensión.

7. Se debe impulsar la divulgación de los resultados de la investigación de acuerdo con, por lo menos, tres objetivos: El primero apunta a la necesidad de mostrar dichos resultados a la sociedad colombiana; el segundo objetivo señala el carácter de comunicación pedagógica de los debates sobre los procesos que se llevan a cabo alrededor de los temas de investigación; el tercero se refiere a la obligatoriedad de presentar los resultados ante la comunidad académica nacional e internacional.

 

En resumen:

Las imágenes descritas en los numerales anteriores de este trabajo son percepciones que se van generando entre los integrantes de las universidades, pero que en la realidad se presentan de manera compleja y combinada.
Las mencionadas imágenes ponen de manifiesto la diversidad interna de la universidad, por ser una organización de múltiples especificidades; en la práctica, el predominio de una u otra visión no sólo implica una opción valorativa, sino la adopción de estilos de conducción y de organización determinados, como lo sugiere en una primera aproximación el análisis estadístico de la investigación en la Sede Bogotá.
Estas consideraciones llevan a pensar que se requiere mayor investigación sobre la relación entre estructuras organizativas, culturas e imágenes y la evaluación de impactos en el desarrollo académico de esta Universidad y en general, de la universidad colombiana.

 

Notas finales
(1 Una ampliación de muchos de los conceptos aquí esbozados se puede ver en Balance y perspectivas, de la Dirección Académica, http://www.unal.edu.co/diracad/
(2) Burton Clark (1996), Las universidades modernas: espacios de investigación y docencia.
(3) En la actividad universitaria se ha introducido poco a poco la estructura matricial en las jornadas de trdebajo de los docentes. Los profesores responden a dos más funciones, pero bajo un modelo centralizado de autoridad jerárquica. Esta estructura busca diferenciar las horas de trabajo encaminadas a la enseñanza, de las horas de trabajo dirigidas a la investigación o a la extensión. Pero también se deja espacio para la elaboración de material didáctico o investigativo.
(4) Tomás Kuhn (1962), La estructura de las revoluciones científicas.
(5) En el artículo citado se mencionado a Durand, J.C (1997). Dirección y Liderazgo del Departamento Académico en la Universidad, Pamplona, Ediciones Universidad de Navarra.
(6) Probablemente el mejor ejemplo de la importancia de la tradición histórica universitaria y su efecto en el desarrollo académico, lo pone de presente el "ranking" internacional de universidades presentado por la Universidad de Shangai.
(7) Ver el documento en la Sede Bogotá, "Una propuesta metodológica para la evaluación de los proyectos de investigación en la Sede Bogotá" (DIB).


Septima Edición - Junio de 2004