Debates:

La salud requiere la intervención del Presidente

Por Fernando Galindo G., D.D.S., M.S.
3 de Junio de 2004


DE DIENTES PARA AFUERA

El sistema de salud carece de rectoría y de dirección estratégica. La carnetización y aseguramiento de ninguna manera significan cobertura, particularmente en las zonas rurales.
El presidente Uribe afirmó recientemente que "lo más social del sector social es la salud". Sin embargo, el Ministro de la Protección Social no concurrió al debate de Coyuntura Social convocado por Fedesarrollo el pasado 27 de mayo, para presentar la visión del Gobierno acerca de cómo culminar el montaje de la reforma de salud. Tampoco lo hizo el Viceministro de Salud.

En reemplazo de ambos, asistió una funcionaria de otra categoría en ese Ministerio, cuya intervención contrastó con la calidad y el contenido de las ponencias de los restantes panelistas. De hecho, alguna de las cifras que reportó fueron tajantemente desvirtuadas por quienes la sucedieron en el programa. Es ya un axioma plenamente establecido y aceptado que carnetización y aseguramiento de ninguna manera significan cobertura en salud, particularmente en las zonas rurales, en las que el cierre de los hospitales no sólo es evidente, sino que implica un drama humano de dimensiones insoslayables. Por consiguiente, lo que el país quiere oír no es el número de carnés del régimen subsidiado o del Sisbén que se hayan repartido, sino a cuántos colombianos de escasos recursos se les ha prestado atención real e integral en los eventos de su salud.

Para justificar el mejoramiento en la cobertura de salud para las áreas rurales y urbanas, la funcionaria invocó el incremento en los indicadores de atención prenatal, parto institucional y parto atendido por médico, entre 1986 y el año 2000. Sin embargo, tales cifras fueron controvertidas con los datos de la Organización Panamericana de la Salud sobre mortalidad materna, citados por el ex secretario de salud de Bogotá José F. Cardona. En efecto, lo que se observa es una pendiente ascendente de esta tasa, desde 1990, año en el que se registraron 541 fallecimientos, seguidos por 790 para el año 2000, y 717 en el 2001. En el mismo sentido argumentó Gabriel Carrasquilla, representante de la Academia Nacional de Medicina en el foro. Con base en diversos estudios, incluidos los registros del Dane, señaló que la mortalidad materna en Colombia va en ascenso desde 1995.

Los panelistas mencionados coincidieron en presentar otras estadísticas del deplorable estado actual de la salud pública en el país, como la prevalencia del dengue, que pasó de la ocurrencia de 6.747 casos en 1996, a 53.309 en el 2003; de malaria, por la que se registraron 5 fallecimientos el año pasado y este año ya se han reportado otros 11 casos en el departamento del Valle del Cauca; del ascenso en tuberculosis total, en leishmaniasis, en sarampión y rubéola. A los índices anteriores, agregaron el decrecimiento en vacunación, que para menores de un año de edad pasó de una cobertura de 93,3 por ciento en 1996 a la de sólo 84 por ciento en el 2003.
Juan Carlos Giraldo, de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas, anotó que si se quiere ampliar la cobertura en salud al 44 por ciento de los colombianos que no la tienen, hacen falta 4,2 billones de pesos. Nelcy Paredes, de Acemi, abordó dos temas: el de la injerencia de poder judicial en la definición de la prestación de servicios de salud, a través del socorrido mecanismo de la tutela; y el del posible encarecimiento de los medicamentos, ante la incertidumbre de las implicaciones del TLC.
María Luisa Escobar, del Banco Mundial, afirmó que en materia de salud es preciso definir políticas de Estado y no de administraciones de gobierno, con orden en la implantación de tales reformas.

La conclusión general es que el sistema de salud carece de rectoría y de dirección estratégica. Cuando se discuten en la Comisión Séptima del Senado dos proyectos de Ley, el 180 y el 236, que propenden a la reforma de la seguridad social en salud, se requiere la intervención directa del señor Presidente, quien, desde la campaña electoral, diagnosticó acertadamente la crisis del sector. Así está sucediendo en Chile con el presidente Lagos, quien conduce la reforma de la salud por encima de los intereses particulares dominantes.


Septima Edición - Junio de 2004