Debates:

Comentario al libro “Las universidades en América Latina: ¿Reformadas o alteradas?”

Por Carlos Cortés Amador
Profesor Universidad Nacional

Facultad de Ingeniería -
Sede Bogotá

El libro que origina este comentario es una compilación de artículos de investigadores de CLACSO realizada por Marcela Mollis. En cada capítulo los diferentes autores hacen un balance de los efectos y tendencias de las reformas universitarias, que en cada país adquiere características propias, pero con orientaciones internacionales determinadas; se concretan en el mercado de trabajo, las corporaciones y los “nuevos proveedores” considerados como la fuerza motriz que impulsa gran parte de las transformaciones, regulando la producción y circulación del conocimiento en el ámbito de la globalización corporativa.

Tanto el capítulo de Carmen García Guadilla, como el de Francisco López Segrera se refieren a las tendencias globales registradas en la educación superior de América Latina. Para García Guadilla, las reformas de los ochentas y noventas responden a las presiones de la globalización económica: “En este sentido, los países con mayor dinamismo en hacer las reformas en América Latina fueron aquellos con mayores exigencias por entrar en procesos de globalización económica, como Chile en los ‘80, o en procesos de integración –abierta a la globalización– de los ‘90, como México con el Tratado de Libre Comercio, y los países sudamericanos asociados al Mercosur“. Para la autora los nuevos fenómenos son amenazantes y están asociados con una vigorosa globalización del conocimiento, “un mercado educativo sin fronteras, nuevos proveedores y, con ellos, nuevos modelos de ofertas educativas“. Por su parte Francisco López Segrera se refiere al problema de la posibilidad de la educación para todos, a lo largo de la vida, sin alcanzar la equidad social. Como punto final trabaja un escenario en cuanto al impacto de la globalización en la educación superior de la región.

Los capítulos de Hugo Aboites y Roberto Rodríguez abordan la experiencia de actores y nuevos proveedores en la educación superior mexicana. Hugo Aboites comienza con una hipótesis reveladora: “El proyecto nacionalista, revolucionario, que reivindicaba la educación como parte del patrimonio social y como derecho de las clases mayoritarias, cede ahora el paso a un nuevo acuerdo, nuevos actores y a un nuevo discurso sobre la educación”. El autor plantea que el nuevo discurso se construye sobre seis ejes: calidad, evaluación, eficiencia, productividad, pertinencia y excelencia. El nuevo discurso en realidad se convierte en un nuevo pacto o proyecto donde priman las necesidades empresariales, en el marco de un proyecto de inserción en la economía globalizada, que reemplaza al proyecto de nación que concebía a la educación como parte central del patrimonio social. Queda atrás el proyecto enmarcado en una cierta autonomía y democracia interna en las instituciones. Ahora se trata de un proyecto heterónomo de sectores académicos aliados con funcionarios y empresarios, que orienta las políticas educativas de México a la Argentina.

Roberto Rodríguez, complementa la mirada integral sobre las políticas aplicadas a la educación superior mexicana, desde una perspectiva novedosa y rica a la hora de evaluar las transformaciones. Este autor enfatiza en la importancia de la informática y de las telecomunicaciones vinculadas a las tendencias de modernización productiva y globalización de los mercados. Adicionalmente considera que en el mundo actual la nueva formación tiene la “capacidad de producir riqueza a medida que participa en la materialización de tecnologías, organización, inteligencia, productividad y consumo racional“. Su análisis se centra en la educación superior de Estados Unidos, para luego hacer una comparación con México, brindando así una descripción original sobre los nuevos proveedores de la educación superior mexicana y su relación con el modelo corporativo-empresarial . . Este análisis puede ser complementado con la lectura de otro de los innumerables textos del autor sobre la educación superior “La universidad latinoamericana y el siglo XXI: algunos retos estructurales” ( .).

Los capítulos de Denise Leite y Luis Eduardo González, por su parte, contribuyen a la comprensión de la situación latinoamericana con sendos estudios de caso (Brasil y Chile), sobre el problema de la evaluación de la calidad y la acreditación universitaria. Helgio Trindade enriquece el texto con una interpretación de las metáforas acerca de las universidades, para señalar la profundidad del cambio de paradigma en estos tiempos de globalización corporativa.

Los capítulos de José Luis Coraggio y Gustavo Rodríguez Ostria & Crista Weise Vargas, son descripciones de las reformas de Argentina y Bolivia. Los autores bolivianos proponen una transformación institucional profunda, que permita estructurar una nueva proyección social de las universidades públicas y privadas que supere el paradigma empresarial modernizante. Por su parte el capítulo del argentino José Luis Coraggio es una defensa de las universidades públicas orientadas al bien público, como también lo ha hecho en otros trabajos, por ejemplo en su libro “Contribución al estudio del sistema universitario argentino”. En este mismo número de UpinióN se presenta otro trabajo de Coraggio titulado “Educación y modelo de desarrollo“.

En el capítulo de Marcela Mollis sobre Argentina, los supuestos anteriores se reiteran pero bajo dos aspectos que enriquecen esta compilación de investigaciones sobre la educación superior latinoamericana:

Primero. La diferencia entre el análisis endógeno de la producción del conocimiento basado en las teorías de la organización y el análisis histórico-social que enfatiza en los elementos externos y diacrónicos de ese conocimiento. En este último se le da “prioridad a las políticas públicas y luego a los actores universitarios (profesores y estudiantes fundamentalmente), le otorga relevancia a los procesos macro por períodos o etapas, al sistema y a las relaciones de poder, tiene en cuenta el contexto social, político y económico que opera como fuente de transformación de las instituciones universitarias”

Segundo. El análisis cultural que considera la universidad articulada estrechamente con la cultura, es decir como espacio de mediación cultural . “Por esta razón se tienen en cuenta las prácticas culturales, es decir, los procedimientos de creación, apropiación y transmisión de saberes, valores y representaciones en el nivel superior del sistema educativo definidos como superiores por una determinada sociedad“.

Según Mollis, el análisis cultural de las universidades remite a tres dimensiones que interactúan entre sí: a) la dimensión histórica que alude a la historia de los productos intelectuales y estéticos considerados de orden superior; b) la social que remite a las acciones que una sociedad realiza para aplicar esas ideas; esas realizaciones determinan el lugar –jerárquico o no– de las artes, la ciencia y la tecnología como referentes para construir normas, valores, imágenes y códigos que rigen la vida de la totalidad social; c) la dimensión antropológica se refiere a las universidades como espacios en los que se elaboran algunas formas de organización social de base, inculcando horarios, gestos, actitudes y reflexiones; así se crea una trama cultural que reproduce una conducta intelectual social y política de una élite que, a su vez, se presenta como modelo a seguir por los grupos subalternos.

Más adelante la autora continua diciendo: “El análisis cultural de las universidades aporta elementos constructivos y desafiantes a la vez para decodificar la crisis actual de las instituciones de educación superior. Nos ayuda a entender que la universidad no es una institución autónoma que produce ideas, y luego la sociedad las consume o no. Todo lo contrario, se rige por complejos procesos de interacciones entre el estatuto de la ciencia, las profesiones y las disciplinas, la expansión o contracción del mercado de trabajo, las diferencias entre clases sociales, las minorías étnicas, el poder, los géneros, o la respectiva ubicación del trabajo manual e intelectual en la escala de valores sociales. En este sentido, la universidad se construye como una instancia de producción, control y legitimación en un contexto de tensión constante entre lo que la sociedad, el Estado, y el mercado productivo le delegan, y sus tradicionales funciones de producción y difusión del saber. Además hay que tener en cuenta que las formas tradicionales de la organización, división y especialización del conocimiento, de circulación y apropiación del mismo, están perimidas frente a la nueva estructura del conocimiento, del mismo modo que entró en crisis el status social de las profesiones liberales. Actualmente, la globalización económica que transformó al Estado Benefactor en un Estado neoliberal promovió un significativo cambio entre los actores universitarios y el sector público. Por ejemplo, la “multifuncionalidad” o la coexistencia de diversas “misiones” hacia el interior de la misma universidad (docencia, investigación y extensión), en condiciones de ajuste estructural y regulación financiera, reducen las posibilidades de alcanzar alguna de las misiones universitarias con la excelencia esperada”.

Al hacer una exploración teórica para analizar las universidades y las crisis de los sistemas de educación superior en países subdesarrollados, se observa, según Mollis, que hay una “mirada “norteamericanocéntrica” elaborada por las agencias de crédito internacional, sobre supuestos no explícitos aunque evidentes. Se reconoce la superioridad del modelo universitario norteamericano; se acepta la idea de la “exportación de la educación superior norteamericana” al mundo globalizado, caracterizada por la diversificación institucional, la orientación al mercado, la segmentación social reflejada en dos circuitos (uno académico para los que estudian y otro con salida laboral inmediata para los que necesitan trabajar). Desde la perspectiva de la geopolítica del conocimiento, la “norte americanización” del modelo se evidencia por el lugar asignado al conocimiento instrumental puesto al servicio del desarrollo económico por un lado, y la subordinación del desarrollo nacional y local a la dinámica global de los países hegemónicos, por el otro” (Mollis propone como ejemplo de dichos análisis, el documento Task Force on Higher Education and Society del Banco Mundial en acuerdo con la UNESCO).

Una vez se lee el libro quedan algunas preguntas sugeridas por la compiladora:

¿Cómo y hasta qué punto el capitalismo globalizado transformó las condiciones sobre las que opera la democracia política y qué tipo de democracia es compatible con el capitalismo globalizado?

¿Qué idea reemplaza a la idea de una "comunidad universitaria" que se autogobierna y es capaz de determinar su propio futuro de manera autónoma?

En el contexto del liderazgo gerencial y mediático ¿hay lugar para las humanidades, la ciencia y la cultura? ¿Cómo se formarán los profesionales, científicos y humanistas del siglo XXI?

¿Qué hemos aprendido de las reformas de las universidades en América Latina?

Nota: el lector puede leer el título y contenido de cada uno de los capítulos del libro "Las universidades en América Latina: ¿Reformadas o alteradas?" dando click acá


Número Ocho- Agosto de 2004